Venezuela, un claro ejemplo de estanflación

Hace unos días una usuaria nos solicitaba un ejemplo actual de estanflación pero un supimos encontrar uno, y parece que esta vez lo hemos encontrado en Venezuela.

Recordemos brevemente que la estanflación es un estado económico en el cual confluyen simultáneamente dos de los males más grandes y temidos del capitalismo: recesión económica e inflación.

Y es precisamente lo que hoy está experimentando Venezuela. Venezuela lleva 4 trimestres consecutivos con una marcada caída del PIB. En el último trimestre, es decir, el primer trimestre de 2010, según el Banco central de Venezuela, el PIB cayó un 5.8%. Una cifra aterradora para los entendidos económicos.

Pero como si eso no fuera preocupante, Venezuela tiene la inflación más alta de todas las Américas, y una de las más altas del mundo. La inflación en el 2009 llegó al 36%. En el primer trimestre de 2010 acumuló cerca de un 12%.

La estanflación es un fenómeno muy raro, de allí la dificultad de encontrar un ejemplo, un caso concreto. Y es muy raro porque la estanflación parece ir en contra de toda lógica.

La inflación se supone que existe cuando la demanda supera la oferta. Muchos consumidores compiten por unos productos escasos, luego, es natural que se produzca una especie de puja entre los consumidores para tratar de hacerse a ese producto escaso, y como en toda puja, los precios se elevarán irremediablamente.

Pero cuando hay recesión económica, la demanda cae, de suerte que el requisito elemental de la inflación parece desaparecer, puesto que habrá menos consumidores compitiendo en esa puja, o es más, tal vez ni siquiera se produzca la puja ya que no hay suficientes consumidores, razón por la cual lo normal en una recesión económica, es que los precios de los bienes y servicios bajen, pues esta vez quien tiene que pujar es el productor para poder colocar sus productos en un mercado escaso de consumidores, y la puja consiste en quien ofrece menor precio.

Por lo anterior, resulta muy extraño que hoy en Venezuela  convivan dos fenómenos económicos opuestos, lo cual, por supuesto tiene una explicación.

Y esa explicación es que hoy en Venezuela, a pesar de existir recesión económica, todavía hay una demanda de bienes y servicios  que excede la oferta, y no porque la demanda  sea elevada o haya mucha gente con capacidad de consumo, sino porque la oferta se ha reducido por debajo de las necesidades básicas de la población.

Lo normal es una recesión con deflación, pero esta se da cuando quien se resiente es la oferta, es decir el consumidor. Pero  cuando hay recesión e inflación, quien se resintió fue el aparato productivo que debido a su caída no pudo satisfacer la demanda.

Lo lógico y lo común,  es que si la gente no puede comprar, la empresa se quede con sus productos en el inventario lo que le obliga  a bajar los precios [Recesión con deflación]. Lo que ha sucedido en Venezuela, es que la empresa bajó la producción de bienes, y no precisamente porque el consumidor no pudiera comprarlos, sino porque el aparato productivo fue diezmado y es sencillamente incapaz de satisfacer las necesidades básicas de la población.

Para explicarlo de una forma gráfica intentemos lo siguiente:

Estado ideal: 100 bienes producidos y 100 consumidores

Inflación: 100 bienes producidos y 110 consumidores

Deflación: 100 bienes producidos y 90 consumidores

Recesión: 90 consumidores y 90 bienes producidos.

Estanflación: 80 bienes producidos 90 consumidores

26 / 05 / 2010

Opinar o comentar

3 Opiniones en “Venezuela, un claro ejemplo de estanflación”
  1. german barajas dice:

    realmente es muy importante saber y entender todo estos fenomesos hojala los tengamos muy presentes para no sufrirlos

  2. Ale Numar dice:

    Será posible pensar que en Venezuela hay un proceso de cambio de capitalismo a socialismo? Si así fuera, se darían varios fenómenos de traslapos, corrientes y contracorrientes que no tienen un modelo para explicarlos. Hay deformaciones, en la mano del Estado actuando como oferente de productos y servicios a precios deformados por los subsidios. Así, saca del mercado a numerosos demandantes, afectando a otros oferentes. Otra deformación es la que hace el Estado compitiendo abiertamente con los actores del mercado. Si se deja actuar solamente al capital, éste tratará de imponer condiciones de especulación, desabastecimiento, consumismo dirigido, etc. Es posible que estas mediciones, no tengan en cuenta la redistribución de riqueza que hace el Estado hacia los consumidores, sin pasar a través de los productores nacionales. El capitalismo también hace deformaciones. Sería interesante no tener sesgos ideológicos en el análisis. La gráfica es: si hay 100 Bolívares y 100 personas. Si se aplica un principio cristiano y socialista, a cada uno le tocaría un Bolívar. Si se pone más justicia entonces habría algunos más ricos que otros y se configuraría una curva de normalidad o campana, donde habría algunos con cinco otros con con cuatro, otros con tres, otros con dos, otros con uno y algunos, sin nada. Lo grave es cuando uno o dos tengan de a cuarenta y los otros noventa y ocho tengan que distribuirse los veinte restantes; es cuando aparece l idea de hacer socialismo, ya que la mayoría debiera aprobar una nueva distribución.

  3. Carlos Humberto Martínez dice:

    Estoy de acuerdo con el artículo; sólo me parece aclarar que no es un mal propio del capitalismo sino de cualquier economía, como se ve en Venezuela que es un país que ya tiene mucho de comunismo: repartir la pobreza entre todos.

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