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Viveros Empresariales

Los centros de desarrollo empresarial, o también conocidos como viveros, parques tecnológicos o incubadoras de nuevos proyectos empresariales, son estructuras, generalmente dependientes de alguna administración pública, enfocadas a alentar, desarrollar y consolidar ideas de negocio novedosas o impulsadas por algún colectivo con mayores dificultades para lanzar su proyecto.

Para cumplir con este objetivo primordial, los viveros cuentan con una infraestructura y servicios adecuados para acoger empresas de nueva creación a unos precios más económicos que en el mercado, con lo que sus gastos iniciales de explotación se ven considerablemente reducidos lo que redunda en la inversión necesaria a acometer y consolidación en el tiempo del negocio.

Este objetivo prioritario se ve complementado por los siguientes

  • Favorecer el modelo de desarrollo empresarial local.
  • Dinamizar el tejido empresarial.
  • Ofrecer un entorno que añada valor a las empresas que se ubican en él.
  • Favorecer la creación de puestos de trabajo.
  • Apoyar a las buenas ideas de negocio, que resulten innovadoras.

Así, desde estas estructuras, se potencian empresas innovadoras y diversificadoras, que alienten la creación de puestos de trabajo estables muchas veces englobados en los nuevos yacimientos de empleo. Este es el término utilizado por el Libro Blanco de Delors para describir aquellas actividades laborales que satisfacen las nuevas necesidades sociales.
Estas actividades son muy heterogéneas, pero obligatoriamente deben tener en común cuatro características:

  • Cubren necesidades sociales insatisfechas.
  • Se configuran en mercados incompletos.
  • Tienen un ámbito de producción o prestación localmente definido.
  • Tienen un alto potencial en la generación de puestos de trabajo.

Los requisitos de entrada para la mayoría de los Viveros de empresa deberían estar orientados a cumplir una serie de condiciones de partida deseables:

  • Un plan de empresa suficientemente documentado, realista y con posibilidades de éxito.
  • Conocimiento del mercado o sector donde la empresa va a operar.
  • Conociendo de gestión empresarial.
  • Pertenecer a un colectivo con especiales dificultades para iniciar la aventura empresarial.

Estos requisitos asegurarán una homogeneidad entre los proyectos, además de lanzarse con unas condiciones positivas para su desarrollo y supervivencia. Pensemos que a la hora de incluir a nuevos empresarios en un vivero de empresas habrá que intentar juntar un grupo heterogéneo que pueda aprovechar las sinergias de sus áreas de actividad.
Los recursos, tanto de infraestructura como de servicios, de los viveros de empresas deben ser administrados por expertos para orientar a los nuevos empresarios en el enfoque de la gestión empresarial de su idea de negocio mediante una transferencia de protocolos de gestión y organización, ya testados en numerosas empresas, y cogerencias dinámicas al conjunto de los emprendedores.

De esta manera los expertos se involucran de manera activa en el día a día de las nuevas empresas, aportando su experiencia y su know-how (como hacer las cosas) a los nuevos emprendedores, facilitándoles el arranque de su idea empresarial.

¿Pero en que se concreta realmente esta ayuda a los nuevos emprendedores? Normalmente, los servicios que brindan los viveros de empresa comprenden un espacio físico adecuado a las características de los negocios alojados en el, desde oficinas, pasando por naves industriales hasta laboratorios. Se pueden encontrar parcialmente equipados o diáfanos dependiendo de cada administración pública implicada en su gestión.

De igual manera, se dispone de servicios compartidos como secretaría, reprografía, aulas formativas, espacios acondicionados para reuniones o exposiciones comerciales, parking, etc.., diseñados específicamente para facilitar un entorno adecuado a los nuevos empresarios a fin de hacer que su negocio crezca rápidamente.

Estas infraestructuras, aunque necesarias, no son el verdadero valor añadido que debe existir en los centros de empresas sino el acompañamiento efectivo y real a los distintos proyectos empresariales en ellos alojados.

Tenemos que entender, que el ahorro en costes e inversión resultante de disponer de un espacio e infraestructuras anexas al mismo, resulta muy por debajo, por ejemplo, de los costes de personal en un negocio que esta naciendo. ¿No sería mucho mejor apoyar a la contratación mediante medidas e incentivos fiscales?, ¿O facilitar líneas de financiación bonificadas para acometer la inversión a unos costes financieros fáciles de asumir por los nuevos empresarios?

Esto nos lleva a pensar en las causas de mortalidad infantil en las empresas y en las soluciones más oportunas para atajarlas.
Las asesorías continuas en comercialización y marketing sobre la actividad facilitarían la captación y consolidación de clientes. La información sobre líneas de subvención, financiación y la gestión de las mismas lograrían inyectar mayor liquidez y capitalizar a costes más interesantes los nuevos proyectos empresariales. Facilitar la formación necesaria a los promotores y trabajadores los reciclará y capacitará para las distintas áreas de la empresa de una manera más eficiente.

Convertirse en “celestinas” para buscar “novios” que quieran invertir en las ideas innovadoras es sin duda más interesante que solamente facilitar un espacio con un precio atractivo. Por eso en muchas ocasiones (más de las deseables), los viveros de empresa se comportan, más bien, como “maceteros de empresas” donde las administraciones plantan a una serie de proyectos empresariales sin proporcionarles ni el agua, ni la luz necesaria para que crezcan y se desarrollen.

Contra las críticas sobre el coste que asumen las administraciones públicas al proporcionar estos servicios de asesoría personalizada a los nuevos empresarios alojados en los viveros de empresas, tendríamos que poner de manifiesto el coste real de construcción y mantenimiento de las infraestructuras que conforman estos centros empresariales.

La amortización indirecta, de los costes asociados a la contratación de expertos asesores para guiar y apoyar a los empresarios, mediante la contratación de trabajadores y la consolidación de sus puestos, siempre será más rápida que la de construir un edificio y sus infraestructuras anexas para alojar a los emprendedores.

Pensemos también en el volumen de proyectos emprendedores que pueden ser elegidos para ocupar un espacio en un vivero de empresas contra el número de proyectos en los que los expertos se pueden involucrar con el fin de facilitar su lanzamiento y consolidación. Sin duda alguna, el alcance de los servicios de acompañamiento y cogerencias a las nuevas empresas por parte de los asesores podría ser de un ámbito más universal que el simplemente facilitar espacios a algunos nuevos promotores.

Autor:

Pedro González Chapinal
Desarrollo Local

chapinal@ya.com

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