¿De quién es la culpa de que un profesional no ejerza su profesión?

Hay un aspecto relacionado con la vida laboral que luce preocupante y que parece ser abordado equivocadamente tanto por los afectados como por analistas y responsables de la implementación de políticas para su solución.

El asunto es que hay miles de profesionales desempeñándose en oficios que nada tienen que ver con su profesión, y por supuesto, la mayoría están muy mal remunerados, aunque una minoría gana muy bien.

En primer lugar se critica a las empresas por pagar mal a un empleado que es profesional, aunque esté en un oficio diferente a su profesión.

En este punto nada tiene que ver la empresa. Si un contador público por ejemplo acepta un trabajo de secretario, lo que hay que mirar para evaluar su remuneración,  no es su título de contador sino el trabajo que desempeña.

El trabajo es de secretario, y la remuneración será para un secretario, no para un contador, puesto que la remuneración para un contador se paga a quien ejerza el cargo de contador. Luego, la primera equivocación es del contador que aceptó un cargo que por su naturaleza y por el valor que aporta, tiene una remuneración menor.  Mal puede este contador alegar que le están pagando barato cuando ha optado por un cargo que tiene una remuneración baja.

Bien, el problema radica en que la oferta de profesionales supera la demanda, luego el exceso necesariamente tendrá que dedicarse a otra cosa, por lo general mal remunerada.

Supongamos un pueblo que necesita de 10 contadores, pero resulta que en el pueblo hay 15 contadores. Naturalmente que solo habrá trabajo de contador para 10 contadores. Los otros 5 contadores tendrán que trabajar en otro oficio que poco o nada tiene que ver con la profesión contable.

Esos 5 contadores podrán optar por trabajar de secretarios, taxistas, celadores, gerentes, vendedores, u optar por ser empresarios. La remuneración dependerá de la decisión que cada quien tome. La decisión es del contador. Como en todo, el sueldo se lo pone cada quien cuando decide en qué y donde trabajar.

La solución puede venir de diferentes lados. La primera solución viene del mismo contador. Si quiere ejercer como contador tendrá que esforzarse por ser el mejor y lograr una de las 10 vacantes disponibles. En este caso buena parte de la responsabilidad recae en el contador. De él depende estar entre los 10 mejores.

Ahora, si el contador por la razón que sea no puede estar entre los 10 mejores, tendrá que buscar una alternativa de empleo y de ingresos. El resultado será la consecuencia de su decisión. De él depende qué otro oficio alternativo quiera desarrollar. A estas alturas ya se es un contador y no hay vuelta atrás. Ya es muy tarde para regresarse en el tiempo y estudiar otra carrera, luego la solución no puede venir de nadie diferente a él.

Si el contador ha desarrollado otras competencias, podrá seguramente lograr un trabajo bien remunerado o iniciar un negocio propio. Si ese es el caso, quizás le vaya mejor que a quienes se quedaron de contadores.  Pero si el contador no desarrolló otras competencias, es decir, no sirve para más que para ser contador, pues será de los perdedores. Y por supuesto, ser ganador o perdedor por lo general depende de las decisiones que cada quien tome.

Otra solución puede venir del estado, ya sea limitando la oferta de profesionales para que no excedan la demanda, o  incrementando la demanda mediante políticas que permitan generar empleo. Esa solución es una lotería y ningún profesional puede decidir con base a ella. No es sabio basarse en lo que terceras personas hagan o dejen de hacer.

Una solución adicional puede ser una adecuada selección y planeación de la profesión que se quiere estudiar. Para ello el estado, la familia y el mismo estudiante deben concurrir para ayudar a elegir la profesión más adecuada para cada persona. Una elección equivocada puede llevar a que ese estudiante en el futuro sea un profesional en el trabajo equivocado. Esta solución no puede ser muy controlada, por lo que no suele ser efectiva.

En resumen, son muchas las situaciones y circunstancias que llevan a que un profesional esté ejerciendo un oficio diferente. Las soluciones son también muchas y cada quien podrá decidirá quién es el culpable, cuál es la causa y cuál será su solución personal.

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