¿Que comprenden las prestaciones mutuas en la acción reivindicatoria?

Cuando el poseedor es vencido en la acción reivindicatoria además de que debe restituir la cosa, si  se trato de un  poseedor de mala fe debe pagar los gastos en que haya incurrido el actor en caso de que la cosa haya sido secuestrada, además debe pagar los deterioros que por su culpa haya sufrido la cosa. El poseedor de buena fe no es responsable a menos que se haya beneficiado de los deterioros.

Por otro lado el poseedor de mala fe también es obligado a restituir los frutos tanto naturales como civiles que haya percibido, y también estará obligado a pagar los frutos que no se hayan percibido por su culpa. El poseedor de buena fe no está obligado a restituir los frutos que percibió antes de la contestación de la demanda en el proceso de reivindicación.

En cuanto a las mejoras necesarias utilizadas para la conservación de la cosa el poseedor  tiene derecho a que se las reembolsen según las reglas establecidas en el artículo 965 del código civil, así:

  • Si se invierten en obras permanentes, pero estas obras se les reducirá el precio a lo que cuestan  al momento de la restitución.
  • Cuando se trate de cosas que no dejan resultado material permanente, serán pagados al poseedor en cuanto esto allá beneficiado al reivindicador.

Respecto a las mejoras voluntarias, no será obligado el dueño de la cosa a pagárselos al poseedor; el poseedor puede ejercer el derecho de retención hasta que se le pagan las mejoras o se les garantice su pago.

La Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Civil y Agraria, en su sentencia  de 8 de agosto de 2001, expediente 6182 se refirió a las prestaciones mutuas de la siguiente manera:

Persiguen fundamentalmente el restablecimiento  a que haya lugar en materia de frutos y de mejoras, no así de perjuicios propiamente dichos. Tales prestaciones, cuando de procesos reivindicatorios se trata, consiste en el reconocimiento de los frutos, entendidos como el producido del vienen disputa relacionada con los paralelos gastos ordinarios de producción que son aquellos en que habría incurrido cualquiera persona para obtenerlos y por lógica deben ser asumidas en definitiva por quien se va de aquellos al tenor  del inciso final  del artículo 964 del código civil, y las expensas  o mejoras, atinentes en esencia a la gestión patrimonial cumplida por el poseedor condenado a restituir y que tienen expresión en los gastos que se hacen por ese poseedor y con lo que pretendió mejorar el bien.” 

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