¿A quién le corresponden los gastos necesarios para la conservación de la cosa en la propiedad fiduciaria?

En la propiedad fiduciaria hay dos partes el propietario fiduciario que ostenta la propiedad de la cosa hasta que en virtud del cumplimiento de una condición la propiedad pase a otra persona  y el fideicomisario quien tiene una mera expectativa de adquirir la propiedad, según lo establecido en el artículo 820 del código civil el cual expresa lo siguiente:

“El fideicomisario, mientras pende la condición, no tiene derecho ninguno sobre el fideicomiso, sino la simple expectativa de adquirirlo.

Podrá, sin embargo, impetrar las providencias conservatorias que le convengan, si la propiedad pareciere peligrar o deteriorarse en manos del fiduciario.

Tendrán el mismo derecho los ascendientes legítimos del fideicomisario que todavía no existe y cuya existencia se espera, y los personeros o representantes de las corporaciones y fundaciones interesadas.” 

Según lo establecido en el inciso segundo del artículo mencionado el fideicomisario pese a tener solo una mera expectativa de adquirir la propiedad cumpliéndose la condición establecida para ello, puede ejercer las acciones correspondientes para la conservación de la cosa, entonces surge la pregunta ¿A quién le corresponden los gastos necesarios para la conservación de la cosa en la propiedad fiduciaria?

Se podría decir que corresponden a quien goza de la propiedad fiduciaria los gastos necesarios para la conservación de la cosa, así se encuentra establecido en el código civil que incluso dice que el fiduciario es obligado al pago de las deudas y de las hipotecas que afecten el bien. ¿Qué pasa si se da la restitución?

Si la restitución se da el propietario fiduciario tiene derecho a que se le reembolsen por el fideicomisario dichos gastos en que haya incurrido  pero, con las rebajas contenidas en el artículo 815 del código civil, las cuales son las siguientes:

  1. Cuando se ha invertido en obras materiales, como puentes, paredes, no se le reembolsará, en razón de estas obras, sino lo que cuesten al momento de la restitución.
  2. Cuando se ha  invertido en objetos inmateriales, como el pago de una hipoteca o las costas de un proceso que no hubiera podido dejar de sostenerse sin comprometer los derechos del fideicomisario, se le rebajara una decima parte por cada año que haya transcurrido hasta la restitución, si transcurrieron veinte años  no se deberá nada por esta situación.

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