A trabajo igual, salario igual – Una aproximación al tema a través del resumen de una Sentencia de la C. S. de J.

A trabajo de igual valor, salario igual. Así reza uno de los principios más conocidos del derecho laboral. Pero a pesar de ser una expresión muy popular entre los trabajadores, la verdad es que muy pocos saben exactamente cómo se aplica esta figura. Y esa percepción se obtiene a partir de las numerosas preguntas que diariamente recibimos de parte de nuestros lectores, siendo las siguientes algunas de las más comunes:

“Por decisión de la empresa estuve durante un poco más de tres meses reemplazando a la secretaria del gerente que se hallaba en licencia de maternidad. Pregunto: ¿Tengo derecho a que se me pague el sueldo que devenga la secretaria del gerente, que es superior al de mi cargo habitual?  Pregunto esto, porque la empresa se ha negado a ello, violando así el principio que dice que a trabajo igual, salario igual.”

“Me ascendieron al puesto de coordinador del área administrativa. Los dos primeros meses estuve allí como provisional y a partir del tercer mes se me nombró en propiedad. Aunque en los dos períodos el trabajo fue el mismo, sólo a partir del tercer mes se me reajustó el salario al propio del cargo. Tengo derecho a que se me pague el nuevo salario desde el primer día en que pasé al nuevo puesto?”

Para resolver las anteriores inquietudes vamos a utilizar un caso extraído de la vida real, el cual recientemente fue objeto de estudio por parte de la Sala de Casación Laboral de la Corte Suprema de Justicia:

Julio Roberto Duque Linero recurrió en casación la sentencia de segunda instancia proferida por la Sala Laboral del Tribunal Superior de Barranquilla, dentro del proceso ordinario laboral que adelantaba el recurrente en contra de Seguridad Atlas Limitada.

Entre las pretensiones de la demanda inicial, el demandante había incluido la de que se condenara a la empresa por la diferencia salarial del mes de mayo de 2001, aduciendo que desde el 1º de ese mes y año había sido ascendido al cargo de coordinador general; que el salario para ese cargo era $2.500.000, pero que la empresa le siguió pagando el salario de su anterior ocupación de supervisor; por tanto, reclamó el respectivo reajuste de la liquidación de prestaciones sociales. Así mismo, reclamó el pago de los intereses  moratorios del artículo 65 del CST, por falta de pago de las prestaciones sociales, diferencias salariales, y advirtió la mala fe del empleador.

Informó que, mediante memorando de fecha 2 de mayo de 2001, le fue notificado su nombramiento en el cargo de COORDINADOR GENERAL (E) del contrato No. (…) para la prestación de servicios de vigilancia especializada en el aeropuerto El Dorado de Bogotá; que a pesar de que su ascenso se produjo a partir de mayo de 2001, durante ese mes la empresa le había cancelado el salario anterior, y que el nuevo salario sólo lo vino a recibir al cumplir la primera quincena de junio de 2001, después de que había sido ratificado en el cargo, tal como lo expresaba el memorando de fecha 13 de junio de 2001.

La demandada se opuso a las pretensiones, y manifestó que el actor fue encargado en calidad de coordinador para el mes de mayo, más no fue nombrado, motivo por el cual no tenía tal calidad a esa fecha, y afirmó que no había lugar a ningún reajuste, porque se había tomado como base salarial la que le correspondía.

El a quo accedió a algunas de las pretensiones de la demanda. Respecto del reajuste salarial correspondiente a la nivelación del salario de coordinador general ocupado en encargo por el actor en el mes de mayo de 2001, luego de constatar que, efectivamente, este ocupó dicho cargo desde el 3 de mayo de 2001, le reconoció el derecho a devengar este salario desde el primer día en que lo ocupó, junto con el pago de la diferencia salarial correspondiente, la reliquidación de prestaciones del primer contrato y la condena por indemnización moratoria, en razón a que estimó que la empresa había actuado de mala fe, pues, a su juicio,  el salario se definía por el servicio prestado y no, por la forma como se ubicara al trabajador en el cargo, ya sea en encargo o en propiedad, y que la demandada había omitido pagarle al actor el salario del empleo de coordinador porque este no había desempeñado dicho puesto en propiedad.

El tribunal revocó la decisión de primera instancia al resolver la apelación de la parte demandada.

Para revocar la sentencia, el Tribunal extrajo del material probatorio obrante en el expediente que el actor había sido encargado a partir del 3 de mayo de 2001 como coordinador general del contrato (…) del Aeropuerto Internacional El Dorado en remplazo del MY. Guzmán Galeano, y observó que en la carta en que se le comunicó  al trabajador el encargo no se había hecho ninguna mención al tema salarial; es decir, para el tribunal, la empresa asignó la nueva función pero no ofreció salario superior al trabajador.  De donde concluyó que no existía obligación de pago adicional, porque ello no lo decía el contrato de trabajo, y no existía convención o reglamento que consagrara dicho derecho por el encargo encomendado, y que al demandante no se le había afectado o desmejorado el salario que venía devengando que era superior al mínimo legal.

Seguidamente se refrió a la carta del 13 de junio de 2001, y de su texto dedujo que el empleador, en dicha oportunidad, al ratificarlo en el cargo de coordinador, sí se comprometió de manera inequívoca a reajustar el salario a la asignación que le correspondía al cargo a partir del primero de junio, como efectivamente lo había hecho, según el propio demandante y demás pruebas documentales del plenario.

Entendió que, según el artículo 132 del CST, el empleador y el trabajador tienen absoluta libertad para convenir el salario en sus diversas modalidades, lo cual bien podía ser estableciendo uno nuevo para el encargo, o tácitamente aceptando el que venía percibiendo el trabajador en su cargo, pero, eso sí, respetando el salario mínimo legal, o el que se hubiese pactado en el contrato de trabajo, que, según la Sala fue lo que ocurrió en el caso en estudio; y agregó que como al actor no se le cancelaron salarios por debajo del mínimo legal vigente para el mes de mayo de 2001, al Tribunal no le estaba dado intervenir para modificarlo.

Consideró igualmente el juez colegiado que como el actor ganaba más del salario mínimo, el empleador no tenía la obligación legal de aumentar automáticamente el salario, porque el encargo era provisional y estaba dependiendo de la ratificación de aceptación por parte de la entidad contratante.

El asunto subió a la Sala Laboral de la Corte Suprema de Justicia en virtud del recurso de casación interpuesto por el apoderado del trabajador.

La Corte encontró razonables las consideraciones del Tribunal según las cuales  como el empleador al asignar la nueva función, no ofreció salario alguno al trabajador, aquel no tenía obligación de hacer pago adicional, porque ello no lo decía el contrato, y no existía convención o reglamento que consagrara dicho derecho por el encargo encomendado; al igual la que estimó que tampoco al demandante se le había afectado o desmejorado el salario que venía devengando que era superior al mínimo legal.

La Corte hizo énfasis en que no encontró evidencia alguna de que la empresa tuviera un salario asignado para el evento en que se ocupase en encargo la posición de coordinador general para la ejecución del contrato (…) con el aeropuerto, y señaló que en ninguna de las comunicaciones obrantes en el expediente la empresa se comprometió a ello, ya que, en la primera, solo le comunicó al trabajador el encargo a partir del 2 de mayo, sin determinar nuevo salario, y, en la segunda, fue con la ratificación que, justamente, la empresa sí le asignó nuevo salario y, eso lo cumplió.

Así pues, la Corte compartió todos los argumentos del Tribunal y por tanto no casó (no anuló) la sentencia impugnada.

Ver Sentencia  SL 1069- 2014 – Rad. No.42939 del 5 de feb./ 2014. M. P. Dr. Jorge Mauricio Burgos Ruiz.

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