Así se debe resolver la situación cuando el trabajador no logra probar con exactitud los extremos temporales del contrato de trabajo

Aunque el tema que nos proponemos desarrollar en la columna de hoy está relacionado con el principio de la carga de la prueba, no vamos a abundar en detalles sobre dicha figura, pues consideramos que podemos acercar a los lectores al tema seleccionado señalando simplemente que en materia procesal está establecido que al demandante le corresponde probar los hechos en que funda su acción, o sea que debe probar los hechos que le sirven de fundamento a sus pretensiones; que el demandado, cuando excepciona, debe probar los hechos en que sustenta su defensa; y que si el demandante no logra probar los hechos en que apoya su acción, el demandado debe ser absuelto.

En ese orden, si el trabajador demanda a su empleador con el fin de que el juez  declare la existencia de un contrato de trabajo entre él y su demandado y que con base en esa declaración condene a éste al pago de los salarios y prestaciones adeudadas, dicho trabajador debe probar que le prestó sus servicios personales al empleador y el tiempo en que estuvo haciéndolo, y para ello es preciso que le señale en la demanda la fecha en que empezó  a laborar y aquella en que dejó de hacerlo. Pero no basta con relacionar esos hechos en la demanda sino que además debe probarlos, para lo cual puede valerse de cualquier medio probatorio aceptado por la ley, como por ejemplo, declaraciones de testigos, documentos, etc.

Cuando existen pruebas documentales que acreditan dichas circunstancias (el contrato de trabajo por ejemplo), el asunto no ofrece mayores dificultades. Pero si no existen dichas probanzas y se acude a la prueba testimonial es muy probable que las versiones de los declarantes no sean coincidentes entre sí, lo cual es razonable porque la memoria humana es frágil y resulta demasiado ambicioso esperar que personas distintas de las involucradas en el asunto conserven en su memoria una información que le es ajena y que puede ser de remota data.

Ahora, puede ocurrir, y de hecho ha ocurrido, que ante esa falta de precisión y coincidencia de los testigos, el juez considera que el demandante no ha cumplido a cabalidad con la obligación que le fija la ley de probar el fundamento de su dicho y en tal virtud termina absolviendo al empleador aduciendo falta de certeza sobre los extremos cronológicos de la relación laboral.

Pues bien, recientemente la Sala de Casación laboral de la Corte Suprema de Justicia se ocupó del caso de un trabajador que no logró probar con exactitud en el proceso los extremos temporales de su vinculación laboral, ante lo cual el juez a quo resolvió absolver a la demandada de las pretensiones de la demanda, decisión que fue confirmada por el superior en el trámite de la segunda instancia.

Al resolver el recurso de casación formulado por el demandante contra la decisión del Tribunal, la Corte trajo a colación la doctrina que ha elaborado al respecto esa Corporación, según la cual en aquellos casos en que no se conocen con exactitud los extremos temporales del contrato de trabajo, se pueden dar por establecidos en forma aproximada, cuando se tenga seguridad sobre la prestación de un servicio en un determinado período, para así poder calcular los derechos laborales o sociales que le correspondan al trabajador demandante. Y citó lo expresado por ella en la Sentencia del 22 de marzo de 2006 Rad. 25580, reiterada en decisiones del 28 de abril de 2009 Rad. 33849 y 6 de marzo de 2012 Rad. 42167, en las que dijo:

“(...) Aunque no se encuentra precisada con exactitud la vigencia del contrato de trabajo, esta podría ser establecida en forma aproximada acudiendo a reiterada jurisprudencia sentada desde los tiempos del extinto Tribunal Supremo del Trabajo, según la cual cuando no se puedan dar por probadas las fechas precisas de inicio y terminación de la relación laboral, pero se tenga seguridad de acuerdo con los medios probatorios allegados sobre la prestación del servicio en un periodo de tiempo que a pesar de no concordar exactamente con la realidad da certeza de que en ese lapso ella se dio, habrá de tomarse como referente para el cálculo de los derechos laborales del trabajador.

Así mismo recordó la Sala que en sentencia de 27 de enero de 1954, precisó el Tribunal Supremo:

“(…) En el sub examine se conocen el año y el mes, pero no el día en que empezó y terminó la relación; de acuerdo con el criterio anterior, habría de entenderse como probado el extremo inicial del vínculo laboral a partir del último día de noviembre del año 2000, y como extremo final, el señalado por el actor en la demanda, es decir, el 23 de diciembre de ese año, por estar dentro del espacio temporal que quedó probado. Así, se habría establecido que el contrato tuvo vigencia entre el 30 de noviembre y el 23 de diciembre de 2000”

Y agregó:

En tales condiciones, si se trata de la fecha de ingreso, teniendo únicamente como información el año, se podría dar por probado como data de iniciación de laborales el último día del último mes del año, pues se tendría la convicción que por lo menos ese día lo trabajó. Empero frente al extremo final, siguiendo las mismas directrices, sería el primer día del primer mes, pues por lo menos un día de esa anualidad pudo haberlo laborado.

Y terminó señalando que cuando el trabajador demandante no precisa o no logra probar con exactitud la totalidad del tiempo servido a su empleador, no implica que deba perder el derecho a percibir los salarios o prestaciones sociales correspondientes al lapso de la actividad que logró demostrar judicialmente y, por tanto, la totalidad del tiempo servido es el que resulte probado en el proceso.

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2 Opiniones
  1. Diana murillo dice:

    Buena noche
    Me gustaria saber si una persona en licencia de maternidad tiene derecho a que le paguen la prima?

  2. Alonso Riobó Rubio dice:

    Sí, claro.

    Saludos,

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