Aspectos generales del mercado de opciones

El primer mercado que se organizó en torno a las opciones, se llevó a cabo en el año 1973 (y fue el Chicago Board Options Exchange). Aunque lo cierto es que mucho antes ya se utilizaban para garantizar la inestabilidad de los precios de los bienes o activos.

Como en los últimos años ha sido frecuente esta inseguridad en los precios de los activos, ha habido una aceptación generalizada de este tipo de mercado. La mayor pérdida que genera la compra de una opción es el precio primero, el precio de salida, digamos, siendo las ganancias potenciales mucho mayores. Esto permite tener en cuenta unos altos riesgos con una pequeña inversión. Además, el diferente uso que se le puede dar a las opciones, hacen de ellas unas herramientas muy versátiles que se ajustan a las exigencias de los inversores y a su intención de asumir un mayor o menor riesgo en su inversión. Todo esto se puede resumir en que las opciones permiten una amplia combinación de posibilidades entre el riesgo y los beneficios.

Las opciones otorgan, a quienes las poseen, el derecho de comprar o vender el activo sobre el que se ha hecho el contrato, a un precio concretado en el contrato y en una fecha concreta. Así, el comprador tiene el derecho de utilizar la opción cuando se traduzca en beneficios. Y el vendedor tiene la obligación de tener en cuenta el derecho del comprador. Es decir, en el contrato de opciones siempre hay una parte que tiene un derecho (el comprador), y otra que tiene un deber (el vendedor).

Hay varios factores que determinan el precio que se debe pagar por una opción: el precio del activo subyacente (se conoce como activos subyacentes a las acciones, tipos de cambio, tipos de interés...), el precio de ejercicio (que es el precio fijado de la futura transacción), el plazo hasta vencimiento (el período de vida del activo), la volatilidad del precio del activo subyacente (su evolución es determinante para saber si se ejercita o no el activo), el tipo de interés y los dividendos esperados durante la vida de la opción.

El precio de la opción viene determinado por la evolución de todo este conjunto de elementos.

Así, distinguimos dos opciones:

• Opción de venta (también llamadas "put"): son las que conceden al poseedor el derecho de vender el activo.

• Opción de compra (también llamadas "call"): son las que conceden al poseedor el derecho de compra de un activo al precio fijado.

Y en cuanto al vencimiento de las opciones, también podemos distinguir dos tipos:

•  Opción europea: el poseedor sólo puede ejercer su derecho cuando se haya vencido el contrato.

•  Opción americana: el poseedor puede ejercer su derecho en cualquier momento desde que la compró hasta su vencimiento.

Estas opciones mencionadas son las más utilizadas. Se les conoce como las opciones “standard”. Pero también existen otras opciones “exóticas”, que se limitan a cubrir las necesidades de los inversores. Cuando las opciones “standard” no llegan a satisfacer al cliente porque no quiere arriesgar mucho o porque quiere unas contraprestaciones importantes, etc., entonces utilizarán otras herramientas más flexibles: las opciones “exóticas”.

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