Aunque las dos partes estén de acuerdo en firmar un contrato de servicios, el contrato de trabajo realidad se impone

Aunque las partes libre y espontáneamente estén de acuerdo en firmar un contrato de servicios, ese consentimiento expreso y libre vicios o presiones de parte del contratista, no garantiza que la realidad quede subordinada a la formalidad dada en el contrato de servicios, pues si los elementos de la relación laboral se configuran, inexorablemente el contrato de trabajo realidad se impone.

Algunos empleadores o contratantes se esfuerzan sobremanera en elaborar un contrato de servicio en el que se incluyan todas la cláusulas que deberían dejar claro que se trata de un  contrato de servicios y no otro, pero si la realidad surgida de la ejecución del contrato se opone a lo elocuentemente expresado en el contrato de servicios, todo ese esfuerzo  invertido en redactar un impecable contrato de servicios resultará inútil.

Para ilustrar esta exposición traemos los apartes de una sentencia de la sala laboral de la Corte suprema de justicia en la que se evidencia esa situación. Se trata de la sentencia 46225 del 9 de febrero de 2016 con ponencia del magistrado Rigoberto Echeverry Bueno:

El Tribunal no desconoció en ningún momento que los contratos de prestación de servicios, obrantes a folios 33 a 111, contemplaban cláusulas referidas a que la labor de la demandante se prestaba con autonomía e independencia técnica y financiera y que el vínculo de las partes no constituía una relación laboral, sino que estaba regida por las disposiciones de la Ley 80 de 1993, solo que, partiendo de este presupuesto fáctico el fallador consideró que tales estipulaciones quedaban desvirtuadas a la luz del principio de la primacía de la realidad sobre las formalidades establecidas las partes, pues las demás pruebas del juicio demostraban que la demandante había estado subordinada a la entidad, por cuanto se hallaba obligada a cumplir un horario, tenía jefe inmediato, se le asignaban tareas y se le controlaba el tiempo, el modo, la cantidad y la calidad del trabajo, de tal suerte que en ningún yerro fáctico incurrió el ad quem, pues la circunstancia echada de menos por la censura respecto de los contratos de prestación de servicios justamente constituye base de la sentencia impugnada.

Y más adelante la corte deja claro que la voluntad expresa y firmada con puño  letra de las partes no está por encima de la ley:

Y es que para la Sala, además de que la censura en ningún momento cuestiona, ni desvirtúa la aplicación del principio de la primacía de la realidad sobre las formas, lo cual basta para mantener en firme la decisión recurrida cobijada bajo las presunciones de acierto y legalidad, no existe ningún error en esta consideración, pues así las partes hayan querido enmarcar la relación fuera de los campos del derecho del trabajo, lo cierto es que esta manifestación de voluntad no se encuentra por encima de la realidad o de la materialidad, según lo sostenido de vieja data por esta Corporación, toda vez que la legislación laboral debe imponerse cuando la prestación personal de los servicios se ejecuta de manera subordinada, tal como sucede en el presente caso, sin que afecte dicha realidad las manifestaciones de los contratantes, ni, menos lo sostenido por la trabajadora en las ofertas de servicios como requisitos previos a la suscripción de los contratos.

En ese orden de ideas, el empleador debe ser realista y consciente que en todos los casos el contrato de servicios no es un modo seguro de evitar reclamaciones laborales, y que es muy probable que ese contratista que en principio estuvo de acuerdo con trabajar bajo la modalidad de contrato de servicios, luego se arrepienta cuando vea una oportunidad de reclamar unos derechos laborales que pueden ser cuantiosos.

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3 Opiniones
  1. Franz Wesley Aguirre Muñoz dice:

    Es interesante el artículo y bien fundado. Sin embargo, es muy difícil entrar a desvirtuar lo que se expone, pues los Contratistas del Estado aún estando subordinados, están bajo la premisa de lo dispuesto en el Artículo 32 de la Ley 80 de 1993, en el sentido de que los Contratos de Prestación de Servicios : “…. solo pordrán celebrarse con personas naturales cuando dichas actividades no puedan realizarse con personal de planta o requieran conocimientos especializados”. Y continúa: “En nigún caso estos contratos generan relación laboral ni prestaciones sociales y se celebrarán por el término estrictamente indispensable”.

    Se podrán encontrar miles de contratistas del Estado bajo esta modalidad e inclusive, con años de servicios prestados donde anualmente les interrumpen la continuidad en diciembre (normalmente) y los vuelven a contratar a mediados de enero del año siguiente o incluso en marzo, cuando se ha organizado el presupuesto.

    De hecho, entrar a probar que existe un contrato realidad no puede ser tan difícil, pero posiblemente no podrán volver a formar parte de la contratación a futuro.

  2. Byron Emilio Restrepo Arango dice:

    A pesar de tantas advertencias y sobre todo, a pesar de tantas sentencias que desvirtúan el denominado contrato de prestación de servicios, al que ahora acuden lo patronos para tratar de burlar los derechos de los trabajadores, cada día se hace más frecuente esta figura engañosa. Gracias a Gerencie por sus artículos que a diario leo con interés.

  3. William Aguirre González dice:

    Buen día, con respeto quisiera saber cuandose trabajan 70 horas de lunes a sábado conduciendo un vehículo le es obligado a trabajar los domingos y festivos?

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