Aunque no se prometa nada al trabajador, lo mínimo legal se debe pagar

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Colombia es un país donde predomina  la economía de subsistencia, de pequeños negocios que apenas dan para pagar el arriendo y para que sus dueños sobrevivan con grandes privaciones, pero no por ello la ley laboral los exime de cumplir con las obligaciones frente a los trabajadores que contraten, de manera que así al dueño del pequeño negocio no lo quede para comer, debe pagar lo legal a sus trabajadores, pues la ley no contempla excepciones.

Una muestra de lo que ocurre regularmente en nuestro medio está reflejado en el siguiente mensaje que recibimos:

Quisiera que alguien me ayudara resolver este inconveniente.  Yo tengo una panadería y contraté personal diciéndoles que  no se les pagaba las prestaciones sociales porque el negocio hasta ahora estaba comenzando y luego de un año hay una que me está pidiendo liquidación. ¿Qué debo hacer? Porque nunca se les prometió que se les iba pagar eso hasta que el negocio estuviera formalizado.

El código laboral ha establecido unos derechos mínimos que no se pueden desconocer, y que además son irrenunciables, de manera que aun cuando el trabajador de forma escrita acepte trabajar por una remuneración menor a la legal, no desaparece la obligación del empleador de satisfacer lo mínimo que exige la ley. Si el trabajador luego reclama lo que con anterioridad voluntariamente renunció, la ley se lo concede, pues estamos ante derechos mínimos irrenunciables

Veamos lo que dice el artículo 13 del código laboral:

Mínimo de derechos y garantías. Las disposiciones de este Código contienen el mínimo de derechos y garantías consagradas en favor de los trabajadores. No produce efecto alguno cualquiera estipulación que afecte o desconozca este mínimo.

Seguidamente el artículo 14 del mismo código señala:

Carácter de orden público. Irrenunciabilidad. Las disposiciones legales que regulan el trabajo humano son de orden público y, por consiguiente, los derechos y prerrogativas que ellas conceden son irrenunciables, salvo los casos expresamente exceptuados por la ley.

Ante este panorama, si se anticipa que un negocio no dará para pagar lo que legalmente corresponde a los trabajadores, lo mejor sería no emprender ese negocio, pues luego llegarán las reclamaciones a todas luces justas y con ello los dolores de cabeza.

Cuando un trabajador decide reclamar lo que por ley le pertenece sólo hay dos caminos a seguir: pagar o insolventarse para no dejar ningún bien que pueda ser embargado, y lo segundo es un gran problema, aunque en Colombia hay muchos especialistas en defraudar trabajadores, algunos con mucho éxito. Hay una especie de mafias dedicadas a ello, pero el pequeño e ingenuo microempresario no tiene el conocimiento ni los recursos necesarios para ello.

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