Cálculo de la renta presuntiva, cuando se restan bienes a valor patrimonial neto y estos generan rentas gravadas

Conforme al artículo 189 del E.T., es sabido que determinados bienes podrán ser detraídos del patrimonio líquido, base para el cálculo de la renta presuntiva, y que los mismos – en atención a lo debidamente consagrado – se restarán con fundamento a su valor patrimonial neto o a su valor patrimonial bruto.

Es claro, también, que respecto de algunos bienes excluidos – de la base de la renta presuntiva – se predica la exigencia de sumar sus rentas gravables a la renta presuntiva inicialmente obtenida.

Para efecto, de la reflexión que se desea plantear, es de recordar que el mencionado artículo 189 del E.T. contempla que:

“del total del patrimonio líquido del año anterior, que sirve de base para efectuar el cálculo de la renta presuntiva, se podrán restar únicamente los siguientes valores:

a) El valor patrimonial neto de los aportes y acciones poseídos en sociedades nacionales;

b) El valor patrimonial neto de los bienes afectados por hechos constitutivos de fuerza mayor o caso fortuito, siempre que se demuestre la existencia de estos hechos y la proporción en que influyeron en la determinación de una renta líquida inferior;

c) El valor patrimonial neto de los bienes vinculados a empresas en período improductivo;

d) A partir del año gravable 2002 el valor patrimonial neto de los bienes vinculados directamente a empresas cuyo objeto social exclusivo sea la minería distinta de la explotación de hidrocarburos líquidos y gaseosos;

e) Las primeras diecinueve mil (19.000) UVT * de activos del contribuyente destinados al sector agropecuario se excluirán de la base de aplicación de la renta presuntiva sobre patrimonio líquido;

  1. f) Las primeras ocho mil (8.000) UVT del valor de la vivienda de habitación del contribuyente.

Al valor inicialmente obtenido de renta presuntiva, se sumará la renta gravable generada por los activos exceptuados y este será el valor de la renta presuntiva que se compare con la renta líquida determinada por el sistema ordinario.”  (Resaltado por fuera del texto)

Acorde al aludido referente, y para el caso de los aportes y acciones poseídas en sociedades nacionales, sería simple inferir que estos bienes deberán restarse – del patrimonio líquido del año anterior – de conformidad con su valor patrimonial neto, y que en la medida que de los mismos se obtengan en el respectivo período fiscal rentas gravables, estás deberán sumarse a la renta presuntiva inicialmente determinada.

Ejemplo: Patrimonio bruto año anterior $1.400.000, patrimonio líquido año anterior $700.000; valor patrimonial acciones en sociedades nacionales $500.000; dividendos gravados $10.000.

Para el efecto, entonces, hallamos el valor patrimonial neto de las acciones, así:

  • Patrimonio líquido/patrimonio bruto = %; 000/1.400.000 = 50%
  • Valor patrimonial neto acciones = 500.000 x 50% = 250.000

A continuación, la renta presuntiva se obtendrá del cálculo siguiente:

Patrimonio líquido                                                    $700.000

Menos: Valor patrimonial neto acciones                       250.000

Base renta presuntiva                                           450.000

x porcentaje                                                                   3%    

Renta presuntiva inicial                                           13.500

Más: Dividendos gravados                                  10.000

Renta presuntiva definitiva                                            $23.500

No siendo nuevo lo anteriormente expuesto, se desea manifestar que si bien la norma del Estatuto Tributario demanda – claramente – el sumar las rentas gravables generadas por los bienes excluidos; vista esa exigencia, dentro de un contexto de reflexión lógico-matemática, lo pertinente sería concluir que dichas rentas se debiesen adicionar, pero en un porcentaje equivalente al valor de los bienes efectivamente excluidos (*).

Es decir, y concordante con el ejemplo propuesto, el valor de las acciones sólo se pudo restar de la base de la renta presuntiva en un 50%, luego – entonces – el mayor valor de la renta presuntiva debiese ser de $5.000 ($10.000 x 50%), y no la suma de $10.000 como plantea la norma.

De la anterior posibilidad de adición, a la renta presuntiva inicial, se estaría en una igualdad de tratamiento tanto en relación con el valor a restar del patrimonio líquido, como respecto de la renta gravable  que se llevaría a la determinación de esa renta presuntiva definitiva.

Finalmente, lo tratado podría corresponder a una curiosidad, o una posibilidad interpretativa, para la disminución de la renta presuntiva?

(*) Agradecimientos al profesor Rubén Vasco Martínez, por las orientaciones académicas que llevaron al confección del presente escrito.

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