La cartera que se pierda por recibir bienes en pago no se puede deducir del impuesto a la renta

Las pérdidas en cartera originadas en la venta de bienes recibidos como pago por esa cartera, no son deducibles del impuesto a la renta.

La pérdida de cartera puede ser deducible, pero solo si es una cartera no pagada por los clientes, pero si el cliente paga esa cartera con un activo o cualquier bien, y luego la empresa al vender ese bien lo vende por un valor menor a aquel por el que lo recibió, no puede deducir esa pérdida.

Así lo ha manifestado la sección cuarta del consejo de estado en varias sentencias, entre ellas la 17263 del 2 de agosto de 2012 con ponencia del magistrado William Giraldo:

«En el caso concreto no es deducible la pérdida alegada, toda vez que la pérdida en bienes recibidos en dación en pago no corresponde a bienes usados en el negocio o actividad productora de renta del contribuyente. La sola circunstancia de encontrarse vinculada a la cartera vencida y que el convenio (dación en pago) no fuera potestativo, sino obligatorio, no implica que deba aceptarse dicha pérdida fiscalmente como deducción.»

Luego precisa la sala:

«En este caso la actora tenía unas deudas por cobrar a sus clientes (cartera correspondiente a los créditos otorgados), las cuales se extinguieron con la entrega de los bienes en dación en pago por parte de éstos. Para la Sala no se puede reconocer la deducción de pérdida en recuperación de cartera con fundamento en el artículo 146 del E. T., toda vez que la deducción solicitada por (..) no se enmarca en los supuestos previstos en dicha norma, que contempla la deducción por deudas manifiestamente perdidas o sin valor, cuyo cobro no es posible hacer efectivo por insolvencia de los deudores y de los fiadores, por falta de garantías reales o por cualquier otra causa que permita considerarlas como actualmente perdidas.»

Es evidente que si la cartera queda saldada con los bienes recibidos en pago, luego no puede revivirse esa cartera por el hecho de haber vendido esos bienes por un valor inferior al esperado.

Por ejemplo, si la cartera es por $100.000.000 y se recibe un vehículo como pago, y el valor por el que se recibió es por $80.000.000, entonces la cartera restante es de $20.000.000.

Pero si luego la empresa vende ese vehículo y sólo recibe por él $70.000.000, no puede incrementar nuevamente la cartera por los $10.000.000 perdidos en la venta del vehículo.

Y en caso contrario, si la empresa recibió el vehículo por 80 millones y por ese valor disminuyó la cartera, pero luego vende el vehículo en 90 millones, no por ello debe disminuir la cartera en 10 millones. Esos 10 millones de más simplemente son ingresos provenientes de la utilidad obtenida por la venta de un artículo como cualquier otro que la empresa venda.

Se trata de dos negocios en dos momentos diferentes:

  1. Se recibe un bien por un determinado valor y por ese valor se disminuye la cartera.
  2. Se vende el bien recibido, y el valor de venta puede ser inferior o superior al valor por el que se recibió el vehículo del cliente.

La segunda operación es completamente diferente a la primera y requiere una contabilización diferente que en nada debe afectar la cartera, pues, se repite, es un negocio diferente, en un tiempo diferente.

Seguramente la Dian podrá decir que si el bien recibido en pago se vende por un precio superior, en caso de haber quedado algún saldo pendiente de cartera como en el ejemplo aquí expuesto, entonces ese saldo no pagado no se puede deducir, lo que es muy discutible, pues de la interpretación de la ley se debe acoger tanto lo que le beneficia como lo que le perjudica, pero en ese caso el resultado sería neutro, porque si bien se deduce el saldo  la cartera no recuperada, se debe declarar el ingreso adicional originado en la venta del bien por un valor superior.

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