Cómo leer el balance de situación

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De entre todos los documentos contables, el balance de situación es el más importante de todos. Sin embargo, las personas no especializadas en finanzas no siempre entienden el balance. Esto es un problema, ya que en muchas ocasiones se prefiere analizar la cuenta de resultados sólo porque es un estado financiero más intuitivo.

Saber interpretar los resultados de una empresa es muy importante, pero sin la referencia del balance, no servirá para mucho.

El balance representa los recursos

La finalidad del balance es un misterio para muchos directivos de empresa, incluso para los que tienen una buena formación financiera. Intuitivamente, el balance es la lista de derechos y obligaciones de nuestra empresa. Pero ¿por qué se presenta en dos partes?

¿por qué la suma del activo es igual a la suma del patrimonio neto y el pasivo?

La respuesta la encontraremos si entendemos qué es lo que el balance intenta representar. El balance es una representación de los recursos de nuestra empresa.

Por recursos, entendemos aquellos elementos con los que nuestra empresa puede obtener ingresos en el futuro.

Es posible que tu empresa disponga de más recursos que no estén representados en el balance. Por ejemplo, un fantástico equipo capaz de dar servicio a los clientes. Eso no aparecerá en el balance. La razón es que no es fácil valorar ese recurso y, en contabilidad, solamente se registra el valor que podemos documentar.

Una lista de recursos, dos visiones

Uno de los misterios de la contabilidad es la partida doble. ¿Por qué se registran los movimientos de las cuentas de dos en dos? La solución a este misterio está relacionada con las dos partes que componen el balance.

Cada movimiento de contabilidad contiene varias informaciones: por un lado, nos interesa saber qué partida se ha incrementado.  A la vez, queremos conocer el importe el incremento de valor. Para una contabilidad sencilla, eso sería suficiente.

Sin embargo, las empresas no necesitan sólo registrar el valor de los recursos que poseen, sino qué están interesadas en conocer también hasta qué punto esos recursos son completamente de su propiedad o bien se les adeudan a terceras personas.

Para conseguir esto, se registra dos veces el mismo movimiento. Queremos saber qué recursos se incrementan y también si ese incremento de valor nos corresponde a nosotros como accionistas o se ha producido por un incremento del endeudamiento.

Todos los asientos contables deben tener el mismo importe en el debe y en el haber. Eso quiere decir que el destino y el origen del valor son equivalentes desde un punto de vista monetario. El balance de situación no es más que la suma de todos los movimientos contables desde el inicio de las operaciones de la empresa. Esa es la razón por la cual el total del debe (activo) y el total del haber (patrimonio neto más pasivo) suman lo mismo.

Tanto el activo como el patrimonio neto más pasivo representan dos visiones de la misma lista de recursos. Una nos dice cuáles son nuestros recursos desde un punto de vista de su ciclo de vida en la actividad económica de negocio. La otra parte nos informa de quiénes son los beneficiarios de esos activos.

El orden de lectura del balance

Si es la primera vez que lees un balance, es conveniente que te acostumbres a seguir una pauta para aprovechar al máximo la información.

El primer paso es la cifra total de activos. Este número nos da una indicación del tamaño de la empresa.

A continuación, leeremos el activo intentando entender cuáles son los recursos subyacentes a cada la partida patrimonial.

El activo suele estar ordenado en orden ascendente de liquidez. La liquidez es la facilidad con que un activo puede convertirse en dinero. Inversamente, también la podemos entender como la medida del tiempo que un activo permanecen esta empresa.  A mayor liquidez, menos tiempo permanecerá el activo, y cuanto menos líquido sea un recurso, más tiempo lo tendremos bajo nuestro control. Por eso los activos menos líquidos se llaman también activos fijos y corresponden tanto a recursos físicos (por ejemplo, maquinaria e instalaciones), como a recursos intangibles (por ejemplo, propiedad intelectual industrial).

El siguiente paso, consiste en leer el patrimonio neto. Con esta información entenderemos cuál es el control efectivo que tienen los propietarios sobre los flujos de caja que está generando el negocio.  Existen dos tipos de partidas en el haber de nuestro balance. La primera es el patrimonio neto, que corresponde a aquella parte de nuestros recursos,  que se entregaría a los propietarios de la empresa en caso de que la misma se liquidará inmediatamente. El pasivo, también llamado “deudas”, representa la parte que correspondería a terceros en caso de liquidación. El pasivo también se ordena en función de la duración de las deudas: existen deudas a largo plazo y deudas a corto plazo.

El balance representa los derechos y obligaciones de nuestra empresa. El hecho de que los derechos y obligaciones siempre valgan lo mismo se fundamenta en la idea que hemos explicado antes sobre la igualdad los movimientos contables en la partida doble. La idea clave, es que, en contabilidad, es imposible que aumenten nuestros derechos sin que aumenten nuestras obligaciones en la misma medida y viceversa: no podemos obligarnos más de lo que aumenten nuestros derechos. Es una sencilla ecuación, que se cumple cada día en los millones de transacciones económicas que generan las empresas de todo el mundo.

El último paso, es el cálculo de ratios.  Una ratio es una división entre partidas del balance que sirve para analizar con detalle la situación de la empresa. Se podría decir que el análisis de ratios es una de las utilidades más evidentes el balance de situación. Sin embargo, conviene no empezar el análisis por las ratios.

Esto es debido a que, antes de poder establecer comparativas, debemos entender el modelo de negocio de la empresa.  Es evidente que a través del balance es muy complicado tener una visión completa de dicho modelo.  Pero la lectura atenta de la estructura del activo y del pasivo nos permite tener una visión más clara de cuál es la situación en la empresa.

La conclusión es que el balance situación es frecuentemente desaprovechado en la gestión de las empresas. Mediante el estudio atento y sistemático de este documento contable podrás mejorar el análisis y, por lo tanto, tomar decisiones más certeras.

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