Cómo se prueba del trabajo ejecutado en horas extras

Probar el trabajo desarrollado por el trabajador en tiempo extra es quizás una de las tareas más difíciles de lograr en el escenario judicial, por cuanto los empleadores que acostumbran sustraerse del deber de pagar ese trabajo, generalmente se cuidan muy bien de no dejar evidencia de él.

Y si bien la ley les exige a los empleadores llevar registros de esas labores adicionales, son muchos los que desatienden ese deber. Y claro, esa omisión tiene como propósito evitar que en un eventual proceso judicial le lleguen al juez evidencias claras y precisas del trabajo extra.

En ese orden, ante la falta de la prueba documental, que sería la prueba reina,  al trabajador no le queda más remedio que utilizar las declaraciones de testigos. Y es ahí donde la tarea probatoria se complica, pues el soporte de la pretensión del trabajador pasa a ser la memoria del testigo, y ya sabemos que ésta es frágil y olvidadiza. Y es que pedirle a un particular que retenga en su memoria situaciones ajenas y horarios no siempre uniformes, es cosa bastante difícil. El tema es que en la mayoría de los casos los testigos no comparten una misma versión de los hechos, sino que cada cual tiene la suya. Así por ejemplo, un testigo dice que el trabajador salía del trabajo a las 8:00 de la noche, otro dirá que a las 8:30 y muy seguramente no faltará quien diga que  la hora de salida era unas veces a las 8:30, otras a las 9:00  e incuso más tarde. Y claro, como la ley no le permite al juez hacer cálculos ni conjeturas para deducir un número probable de las que se consideran trabajadas, al final el operador judicial se ve impedido para fallar con apego a la realidad real y termina absolviendo al empleador, pues la condena perseguida por el trabajador no descansa en evidencias precisas  y unívocas que son las que el juez necesita tener a la vista para poder condenar al empleador.

Esa dificultad probatoria ha llevado algunas veces a los trabajadores a aceptar o proponer la suscripción de una cláusula por medio de la cual se fija de consuno una suma global  por trabajos en horas extras. Y si bien se le ha atribuido validez a dicho acuerdo, siempre ha sido sobre la base de que la remuneración de ese trabajo comprenda los recargos legales y que no exceda el límite convenido.

De otra parte, es preciso tener en cuenta igualmente que el trabajo suplementario, el de los dominicales y festivos y el recargo nocturno no puede pagarse en conjunto con el sueldo, sino que es necesario desglosar dicho pago para indicar qué cantidad se paga por cada concepto.

Conclusión: aunque jurídicamente el trabajo en horas extras puede probarse por cualquiera de los medios probatorios reconocidos por la ley, lo cierto es que en la práctica la prueba documental que sería la más eficaz, termina siendo la menos usada, la mayoría de las veces porque el empleador se encarga de que no llegue a existir.

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