Contabilización del impuesto al patrimonio

La contabilización del impuesto al patrimonio, resulta muy particular, debido a que se puede contabilizar en el gasto o en el patrimonio.

En principio, la única contabilización posible es como un gasto, pero luego, al revisar la ley 1111 de 2006, se puede contemplar que esta ley brinda la posibilidad de que el contribuyente contabilice el impuesto al patrimonio como un debito a la cuenta revalorización de patrimonio.

Más de un contador ha pasado por alto este párrafo del artículo 26 de la ley 1111, puesto que nunca se pensaría que tal alternativa fuera posible, puesto que la cuenta revalorización del patrimonio hace referencia a los ajustes por inflación del patrimonio, y nunca a un gasto como lo es la naturaleza de cualquier impuesto.

Pero como la ley tributaria es redactada por abogados que poco saben de los principios de contabilidad, y que poco les importa, y además muestran muy poco respecto por la contabilidad, aparecen este tipo de perlas (Ya tenemos otras como que el día termina a las 10 de la noche y unas cuantas mas…).

El punto es que después de asimilar semejante alternativa planteada por la ley 1111 de 2006 para contabilizar el impuesto al patrimonio, pues es importante tratar de encontrar una razón para hacer una contabilización u otra.

Desde el punto de vista tributario, contabilizar el impuesto al patrimonio como un gasto no tiene efecto alguno, puesto que este impuesto no es deducible, así que la renta líquida sobre la cual se calcula el impuesto de renta, no se ve afectada para nada por el hecho de contabilizar el impuesto al patrimonio como un gasto.

Si se contabiliza el impuesto al patrimonio como un debito a la cuenta de revalorización del patrimonio, es apenas obvio que tampoco tiene efecto alguno en el impuesto de renta, por que la renta líquida no se ve afectada, sino que el patrimonio se ve disminuido directamente a través del debito a la cuenta de revalorización del patrimonio, así que para efectos del impuesto de renta, da lo mismo contabilizarlo como gasto que como un debito a la cuenta del patrimonio.

Respecto al mismo impuesto al patrimonio para los años siguientes, si se contabiliza como un debito a la cuenta revalorización del patrimonio, tampoco tiene efecto alguno, puesto que si bien se disminuye el patrimonio para los siguientes años, la ley 1111 según su redacción, ha establecido que el hecho generador del impuesto al patrimonio es el patrimonio poseído a 01 de enero el 2007, y ese valor será el que se aplica para los años siguientes, por lo que así se disminuya para los años siguientes el patrimonio, no se disminuirá la base del impuesto al patrimonio, puesto que esta será la que se tenga a 01 de enero de 2007, el cual, naturalmente no está disminuido por la contabilización que se haga del impuesto al patrimonio como un gasto.

El único beneficio posible que se advierte al contabilizar el impuesto al patrimonio como un debito a la cuenta revalorización del patrimonio, sería para la renta presuntiva, puesto que al disminuirse el patrimonio, se supone que se disminuye la base para el cálculo de la renta presuntiva.

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