Contratos de colaboración empresarial con rendimiento garantizado ¿con efectos en IVA y retención en la fuente?

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Recordemos que la ley 1819 de 2016 modificó el artículo 18 del estatuto tributario para determinar el nuevo tratamiento que debe considerarse en los contratos de colaboración empresarial.

La norma dispone:

«Art. 18. Contratos de colaboración empresarial. Los contratos de colaboración empresarial tales como consorcios, uniones temporales, joint ventures y cuentas en participación, no son contribuyentes del impuesto sobre la renta y complementarios. Las partes en el contrato de colaboración empresarial, deberán declarar de manera independiente los activos, pasivos, ingresos, costos y deducciones que les correspondan, de acuerdo con su participación en los activos, pasivos, ingresos, costos y gastos incurridos en desarrollo del contrato de colaboración empresarial. Para efectos tributarios, las partes deberán llevar un registro sobre las actividades desarrolladas en virtud del contrato de colaboración empresarial que permita verificar los ingresos, costos y gastos incurridos en desarrollo del mismo.

Las partes en el contrato de colaboración empresarial deberán suministrar toda la información que sea solicitada por la DIAN, en relación con los contratos de colaboración empresarial.

Las relaciones comerciales que tengan las partes del contrato de colaboración empresarial con el contrato de colaboración empresarial que tengan un rendimiento garantizado, se tratarán para todos los efectos fiscales como relaciones entre partes independientes. En consecuencia, se entenderá, que no hay un aporte al contrato de colaboración empresarial sino una enajenación o una prestación de servicios, según sea el caso, entre el contrato de colaboración empresarial y la parte del mismo que tiene derecho al rendimiento garantizado. (…)»

En el caso del contrato de cuentas en participación, anteriormente el socio oculto solo declaraba la utilidad que le correspondía. Pero hoy bajo este esquema, para efectos tributarios, dejan de ser ocultos y deben reconocer cada fiscalmente de manera independiente los activos, pasivos, ingresos costos y gastos que le correspondan.

Si bien, esta es una norma que parece ser hecha de forma exclusiva para efectos del impuesto de renta, la doctrina ha empezado a cuestionar la medida por sus posibles efectos en otros impuestos como el IVA cuando se trate de contratos de colaboración empresarial con rendimiento garantizado.

Precisamente  (Píñeros Perdomo, 2017) señala:

«Si bien, las participaciones mínimas o garantizadas no desnaturalización los contratos de colaboración, el tratamiento tributario de estas les niega su naturaleza y las convierte en contraprestaciones de servicios o de ventas, según sea el caso, con importantes efectos en materia de IVA y retenciones en la fuente que antes no se generaban.»

A esta tesis se contrapone la especialidad del artículo 18 del estatuto tributario que señala en un primer momento, que se trata del impuesto de renta y complementarios. Pero claramente el debate está abierto, y muy seguramente las discusiones que se generen alrededor de este tema serán apasionantes para el desarrollo del derecho tributario.

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5 Opiniones
  1. MARIAM GARZON Dice:

    La DIAN se excede en su régimen de transparencia, por encima del derecho contractual, (Artículos 507 y siguientes del código de comercio) y dando directrices de la contabilización que le corresponde al INCP (NIIF); contabilización que manifestó en su oportunidad la superintendencia de Sociedades (año 2009). Y en tanto esperando la reglamentación, a más de un año de expedida la "Reforma Estructural". Además se contradice con lo había manifestado en su concepto No 3653:

    "Luego, mal podría la doctrina tributaria como pretende el consultante, obrar en contra de claros preceptos legales para entrar a desfigurar la forma contractual de "cuentas en participación""

    Responder
    • Felipe Dice:

      El problema es que la manifestación ya no proviene de un concepto, sino de una norma con jerarquía de Ley. Y así la DIAN intente corregir esa nueva disposición por medio de un nuevo Concepto, existe una linea Jurisprudencial de Concejo de Estado que manifiesta que, los conceptos que sean manifiestamente contrarios a la Ley carecen de validez. En conclusión, quien se arriesgue a estructurar en estos momentos un contrato de cuentas en participación con rendimiento garantizado por una cuantía alta, se va ha llevar fijo, su buen proceso judicial.

      A parte de lo identificado por el autor, veo otro problema; si hay que dividirse los ingresos, gastos y costos de acuerdo a la participación de cada uno, para hacer la declaración que corresponda, entonces ahí dos escenarios:

      1. Que los proveedores facturen todo a nombre del socio activo, entonces todas las deducciones y costos que se impute el socio oculto, no tendría como soportarlos.
      2. Que el socio oculto y el activo soliciten la división de cada deducción y costo y su respectiva facturación. Pero de esta manera, tras de que se incrementa el trabajo administrativo, lo mas grave sigue siendo, que todos los proveedores se van a dar cuenta de la identidad del socio oculto. Mejor dicho, queda totalmente desnaturalizada la figura mercantil. Este articulo tiene vicios de inconstitucionalidad, esta suprimiendo un figura del derecho privado, dejándola inservible para su función.

      Luis Felipe Zuluaga Monares. Abogado tributarista

      Responder
      • Yhony Lee Dice:

        Buen día,

        No comparto tú postura del punto 1, ver oficio 15941 de 2004 y otros.

        saludos,

        Responder
        • Felipe Dice:

          Tiene toda la razón. En el parragrafo 1 del mismo Art. 218 ET. Dice como se resuelve la situación, ya no se necesita concepto. Pero como fue adicionado por la 1819, sinceramente no lo había visto

          Luis Felipe Zuluaga M. Abogado tributarista

  2. MARIAM GARZON Dice:

    La DIAN se excede en su régimen de transparencia, por encima del derecho contractual, (Artículos 507 y siguientes del código de comercio) y dando directrices de la contabilización que le corresponde al INCP (NIIF); contabilización que manifestó en su oportunidad la superintendencia de Sociedades (año 2009). Y en tanto esperando la reglamentación, a más de un año de expedida la "Reforma Estructural". Además se contradice con lo había manifestado en su concepto No 3653:

    "Luego, mal podría la doctrina tributaria como pretende el consultante, obrar en contra de claros preceptos legales para entrar a desfigurar la forma contractual de "cuentas en participación""

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