¿Contratos de colaboración empresarial para eludir el pago del Iva?

Por

Dentro de las maniobras que utilizan los contribuyentes para eludir el pago de impuestos, está la utilización desfigurada de contratos de colaboración empresarial para eludir el pago del impuesto a las ventas, por ejemplo.

Cuando un contribuyente necesita los servicios de otro para un  desarrollar un negocio, puede lograrlo mediante un contrato de servicios que está gravado con el Iva, o mediante un contrato de colaboración empresarial, que no genera Iva.

Quienes no quieren asumir el costo de ese Iva por la razón que sea, se inclinan por un contrato de colaboración, lo que no es ilegal, por supuesto, pero que debe hacerse conforme la ley lo establece, y debe ser correcto tanto en lo formal como en lo material.

Cada contrato tiene su naturaleza y sus objetivos, y estos se deben cumplir a cabalidad para evitar que luego la Dian pueda interpretar que si bien se firmó un contrato de colaboración, en la realidad lo que existió fue un contrato de servicios.

Y respecto a la validez que puede tener un contrato entre particulares frente a un tercero como es la Dian, ha dicho la el consejo de estado:

«En efecto, en esta oportunidad, la Sala reitera que no es forzoso para la Administración aceptar de manera incondicional la apariencia de los contratos suscritos por los contribuyentes, cuando de las pruebas aportadas en el trámite administrativo surge que en realidad, el acuerdo de las partes corresponde a un contrato diferente al señalado por el contribuyente.

Así las cosas, se concluye que si la Administración, en el proceso de fiscalización, encuentra serios elementos de juicio que le permiten inferir que un contrato, que en apariencia corresponde al de colaboración empresarial, en realidad, concierne a uno de prestación de servicios, se invierte la carga de la prueba56, correspondiéndole al contribuyente probar la realidad contractual. [Sección cuarta, sentencia 20701 del 2 de agosto de 2017, MP Jorge Octavio Ramírez»

Recordemos que un contrato de colaboración, en esencia, implica que las partes se distribuyen las ganancias o pérdidas que genere el negocio en el que colaboran según la participación de cada uno, y en ningún caso se puede hablar de una contraprestación o una remuneración determinada por esa colaboración, pues en tal caso lo que se configura es un contrato de servicios.

Por ejemplo, no es correcto que en un contrato de colaboración una de las partes se comprometa a pagar determinada suma o rendimiento por una inversión que su colaborador realice, pues en tal caso se configura una contraprestación predeterminada que se aleja del fin que tiene un contrato de colaboración, que es compartir esfuerzo, riesgos y ganancias, y estas últimas son inciertas.

En ocasiones, los contribuyentes de buena fe cometen este tipo de errores al elaborar un contrato que conlleva serias implicaciones fiscales.

Contenido relacionado:
Gerencie.com en su correo.

Suscríbase y nosotros colocaremos en su bandeja de entrada la mejor información que generamos diariamente.


Déjenos su opinión

En Gerencie.com está permitido opinar, criticar, discutir, controvertir, disentir, etc., pero debe hacerlo con respeto, sin insultar y sin ofender a otros.

Información legal aplicable para Colombia.

¿Preocupado por su pensión? Manténgase Informado.