Core Trading

Las inversiones en Bolsa se pueden realizar a corto plazo, a plazo medio o a largo plazo. De las tres modalidades, la más arriesgada es la de corto plazo. Por eso, para invertir en Bolsa a corto plazo, es necesario manejar todos los conceptos con mucha habilidad puesto que cuanto menor sea el tiempo del plazo de inversión, mayor será el riesgo asumido.

El “Core Trading” es una modalidad de inversión a corto plazo. Es la menos agresiva y la más utilizada, precisamente por esto. El “Core Trading” consiste en la elección de uno o varios valores del mercado en base a una tendencia alcista e inmediatamente, comprar. Una vez comprado, se crea un objetivo de rentabilidad, por ejemplo, un 7% de subida. Cuando se haya conseguido ese 7%, se vende. No hay plazos, sino que el plazo viene determinado por el tiempo en que se consigue la rentabilidad que se había puesto como objetivo. Es decir, que si en una sesión ya se consigue esa rentabilidad fijada, se vende en esa misma sesión. Si tarda unos días más o incluso una semana, se espera una semana. También se fija un “stop loss” (o límite de pérdidas), para proteger la inversión y si se supera este límite, se vende, cerrando así la inversión. La utilización de una “stop loss” tiene la contraprestación de que también limita la fluctuación del precio. Si un inversor compra 20 acciones de una empresa a un precio de 20 euros la acción y luego el precio de las acciones sube hasta 30 euros la acción, la inversión de 400 euros que hizo inicialmente ahora vale 600. Si este inversor quiere proteger la rentabilidad de los 200 euros que ha obtenido, le da al “broker” una orden “stop loss” de venta si el precio de las acciones baja de los 30 euros.

Las ventajas con las que cuenta el “Core Trading” es que se trata de operaciones fáciles y rápidas, aprovechando la alta volatilidad del mercado. Otra de las ventajas es que se puede operar “estancado”, es decir, invirtiendo por encima del patrimonio que uno posee.

Pero esto también tiene inconvenientes, que se basan, como decíamos al principio, en manejar todos los conceptos financieros, en estar al tanto del mercado, en que los costes de transacción (como las comisiones, por ejemplo) son más elevados. En definitiva, para hacer una inversión a “corto plazo”, hay que ser disciplinado y dedicar tiempo, mucho tiempo, a la evolución del mercado, con el consecuente estrés y preocupación que conlleva, que sería otro inconveniente añadido.

Lo más importante para un inversor que decide utilizar esta modalidad de “Core Trading” es que debe asumir la posibilidad de pérdidas. Se aconseja que se limiten las pérdidas hasta un máximo de un 5%, e inmediatamente se alcance ese 5%, se venda. No es recomendable esperar ante la perspectiva de que se tenga un repunte más adelante porque, a veces, no ocurre así. Por tanto, la que se aconseja como mejor opción, es que el inversor a “corto plazo” esté preparado para ganar poco. Es decir, que al igual que se marca un límite de pérdidas (“stop loss”), también se establezca otro para las ganancias porque de lo que se trata es de obtener rentabilidad con la inversión y para ello se debe tener en cuenta que un 50% de las inversiones serán positivas, o sea, que acertaremos arriesgando, pero el otro 50% serán negativas. Teniendo esto muy en cuenta, lo más importante es obtener más dinero cuando se acierta que pérdidas cuando se falla. Dicho así parece fácil, pero detrás hay mucho riesgo y mucha responsabilidad.

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