Si el contribuyente equivocadamente declara una erogación como deducción siendo costo, o viceversa, sólo puede enmendar el error en una corrección voluntaria

A juzgar por la línea jurisprudencial del consejo de estado, si un contribuyente se equivoca y declara una erogación como una deducción siendo realmente un costo, o lo contrario, la declara como costo cuando es una deducción,  sólo podrá enmendar el error por medio de una corrección voluntaria, nunca por una corrección provocada.

Puede ocurrir que al contabilizar una erogación quien digita la información contable se equivoque y la registre en la cuenta contable equivocada, y de llegar a ocurrir, y ello redunde en una equivocación al elaborar la declaración de renta, lo mejor es corregir voluntariamente, porque una vez que la Dian profiera un requerimiento especial y considere esa glosa, el contribuyente no podrá enmendar su error aunque se trate de  hechos reales,  que todo obedezca a un error de digitación de un auxiliar contable.

Así se desprende de lo expuesto por el consejo de estado en sentencia 17115 del 27 de octubre de 2011, con ponencia del magistrado Hugo Fernando Bastidas:

El principio de la lealtad procesal gobierna el comportamiento de las partes en el curso de toda actividad procesal, y, en el caso de las actuaciones tributarias, gobierna desde que la Administración decide abrir la investigación referida al denuncio que el contribuyente presentó en cumplimiento del deber legal hasta que dicha actuación termina con los actos administrativos que deciden confirmar ese denuncio o modificarlo. De manera que, si la parte actora declaró en su denuncio privado, los hechos económicos objeto de debate, como deducción, debió probar que eran una deducción. Y si declaró que era una deducción por deudas manifiestamente perdidas o sin valor, debió probar la existencia de las deudas, por una parte y, por otra, las razones que permitían tenerlas como manifiestamente perdidas y sin valor, conforme con los presupuestos establecidos en el artículo 146 del E.T. Como así no lo hizo, los actos administrativos se ajustaron a derecho.

Deslealtad procesal le han llamado, todo porque supuestamente le hizo creer a la Dian que era una cosa cuando en realidad termina alegando que era otra.

Lo preocupante de esta tesis es que un error de forma, de simple clasificación,  termine afectando un derecho del contribuyente, que es la posibilidad que tiene  de detraer de su denuncio rentístico las erogaciones en que incurrió para generar renta.

Aquí no estamos hablando de pagos falsos, inexistentes, ni de facturas mentirosas. Estamos hablando de una erogación cierta que por un error de clasificación se termina perdiendo.

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Una opinión
  1. Juan Rúa M. dice:

    Particularmente yo no le doy esa interpretación a dicha sentencia. Nadie puede establecer contablemente la línea entre un costo y una deducción en muchos casos y en muchas actividades. En esa sentencia hacen alusión directa a una deducción por deudas manifiestamente perdidas que es un caso puntual. Bien lo dice el articulista que es una situación de forma y creo que es demasiado drástico cuando habla de “deslealtad”.
    Gracias.

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