Cuando las dos partes incumplen un contrato una parte no puede demandar a la otra para que cumpla la suya

En los contratos bilaterales cada una de las partes adquiere una obligación con la otra, y si una no cumple puede demandar a la otra para que cumpla, pero si ninguna de las dos cumple, ni una ni otra puede demandar a la contraparte para que cumpla.

En otras palabras, la parte  demandante primero debe haber cumplido con sus propias obligaciones (o al menos demostrar haber estado dispuesta a cumplirlas) antes de demandar a la otra.

La mala fe es propia del ser humano, y no son pocos los casos en que una parte a pesar de no haber cumplido con el negocio, demanda la otra para que cumpla con su parte. Es el caso por ejemplo de quien vende una propiedad y luego no la entrega por cualquier razón pero sí demanda a al comprador para que le pague, o del abogado que cobra por representar al cliente pero no hace nada y luego demanda al cliente para que le pague sus honorarios. Y esto suele suceder cuando hay un contrato de por medio o una letra de cambio que respalda el negocio, por lo que el personaje de mala fe sabiendo de que tiene un título ejecutivo en sus manos le parece fácil ejecutarlo a sabiendas de que el mismo no ha cumplido con lo suyo.

Pues hemos de saber que eso no es así,  y quien demanda el cumplimiento de un contrato, primero debe demostrar que ha cumplido con su parte, y sino el juez debe declarar oficiosamente la excepción de contrato no cumplido, como claramente lo señaló la corte constitucional en sentencia T-537 del 2009:

«Cuando el juez aprecia que, como en el caso que nos ocupa, las dos partes involucradas en la relación negocial fueron reticentes al cumplimiento y que, por el contexto en que se desarrolló, esto no fue producto de caso fortuito o fuerza mayor en ninguno de los extremos de dicha relación, debe llegarse a la convicción que ninguno de los dos estuvo presto a honrar las prestaciones debidas fruto del contrato de arrendamiento entre ellas celebrado. En este escenario le es preceptivo por parte del juez, en actuación de criterios de equidad y equilibrio negocial, aplicar la excepción de contrato no cumplido y declarar, en uso de la función jurisdiccional de que está investido, el final de la relación contractual por mutuo disenso.

Lo contrario, esto es entender que de la situación concreta sometida a examen se derivaba la necesidad de proferir sentencia que ordenara seguir adelante con la ejecución, implicaría desconocer criterios de justicia material, en cuanto significaría privilegiar a la parte que primero demande en un proceso ejecutivo exigiendo de ésta el cumplimiento del acuerdo entre ambas celebrado, no obstante ambas hayan incumplido dicho contrato; en este escenario se estaría ante una ventaja para el que primero haga uso de la acción ejecutiva soportada única y exclusivamente en la exégesis del texto del contrato, aunque ajena y lejana a la realidad en que se lleva a cabo la relación contractual. Es decir, cualquiera de las partes de un contrato mutuamente incumplido podría requerir a la otra que cumpla sin que para ello tenga la carga, siquiera sumaria, de acreditar el cumplimiento de su parte o, al menos, la disposición, diligencia o posibilidad de cumplir. (…)»

Resalta la corte que si el juez encuentra que ninguna de las partes ha cumplido con el contrato, a pesar de que el demandante tenga en su  poder un título ejecutivo su decisión no ha de ser la de ordenar la ejecución de dicho título, sino que con base al artículo 282 del código de procedimiento civil, debe decretar la excepción de contrato no cumplido.

Veamos lo que dice la citada norma:

RESOLUCIÓN SOBRE EXCEPCIONES. En cualquier tipo de proceso, cuando el juez halle probados los hechos que constituyen una excepción deberá reconocerla oficiosamente en la sentencia, salvo las de prescripción, compensación y nulidad relativa, que deberán alegarse en la contestación de la demanda.

(…)

Como se puede observar, no hace falta que la parte demandada invoque la excepción de contrato no cumplido, sino que le corresponde al juez reconocerla oficiosamente, si es que el demandado no la ha interpuesto.

La corte en la misma sentencia dice que:

En la etapa de cobro ejecutivo no le es dado al juez obviar principios como el de buena fe y equilibrio negocial –concretados en el carácter sinalagmático del contrato de arrendamiento-, de manera que resulta obligatorio indagar no sólo por el incumplimiento del demandado, sino, además, por el cumplimiento o la disposición que para cumplir mostró la parte demandante.

En consecuencia, si una persona le ha firmado una letra de cambio por ejemplo, y usted no ha cumplido con la parte del negocio acordado, no puede alegremente entregarle la letra a un abogado para que inicie un proceso ejecutivo y aprovecharse de la situación.

Contenido relacionado:
Compartirlo
Gerencie.com en su correo.

Suscríbase y nosotros colocaremos en su bandeja de entrada la mejor información que generamos diariamente.


Déjenos su opinión

En Gerencie.com está permitido opinar, criticar, discutir, controvertir, disentir, etc., pero debe hacerlo con respeto, sin insultar y sin ofender a otros.

Información legal aplicable para Colombia.