Cuando no se puede exigir el pago de un premio ganado en una rifa, bingo a juego o apuesta

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A excepción de los abogados, pocas personas conocen que si una  persona que organiza una apuesta, rifa, bingo o cualquier juego de azar no quiere pagar el premio al ganador, no se le puede obligar a pagarlo.

Son muchas las personas que son estafadas con rifas y apuestas falsas, donde el organizador desaparece al final de juego, y para colmo de males, no hay acción legal que prospere contra el responsable de la “estafa” si es que es identificado  y ubicado, ya que la ley es clara en establecer la improcedencia de acciones para lograr el pago de este tipo de premios.

En efecto, el artículo  2283 del código civil colombiano dice:

Efectos del juego y apuesta. El juego y apuesta no producen acción ni excepción.

El que gana no puede exigir pago.

Si el que pierde paga, tiene, en todo caso, acción para repetir lo pagado.

No hay nada que hacer frente a juegos, apuestas y rifas de este tipo. El asunto es tan complicado, que si el organizador del juego o apuesta paga el premio al ganador, incluso puede exigir la devolución del premio.

Se debe tener en cuenta que en algunos juegos o apuestas el premio si se puede exigir judicialmente, como lo establece el artículo 2286 del código civil:

Acciones de los juegos de fuerza o destreza corporal. Sin embargo de lo dispuesto en el artículo 2283, producirán acción los juegos de fuerza o destreza corporal, como el de armas, carreras a pie o a caballo, pelota, bola y otros semejantes, con tal que en ellos no se contravenga a las leyes de policía.

En caso de contravención desechará el juez la demanda en el todo.

Para precisar un poco respecto a las diferencias que pueden hacer que un juego permita algún tipo de acción civil, transcribimos apartes de una sentencia de un  tribunal de arbitramento del día agosto 31 de 2007, respecto a un laudo arbitral que involucraba a los organizadores de un reality:

Es decir, no se trataba solamente de un simple azar, sino el reconocimiento a la actuación de quien a la postre resultare vencedor.

A juicio del tribunal, la forma como fuera definido lo relacionado con la participación en el Reality y su sistema de remuneración, calza perfectamente en la estructura de un contrato aleatorio, no precisamente el juego y la apuesta, los cuales, como se sabe, “no producen acción ni excepción” (C.C., art. 2283), sino en la modalidad prevista en el artículo 2286 del mismo estatuto. Si bien el Código Civil no concede acción ni excepción para el juego o la apuesta, en todo caso exceptúa aquellos “juegos de fuerza o destreza corporal”, según las voces del artículo 2286 del mismo código, el cual dispone:

“Sin embargo de lo dispuesto en el artículo 2283, producirán acción los juegos de fuerza o destreza corporal, como el de armas, carreras a pie o a caballo, pelota, bola y otros semejantes, con tal que en ellos no se contravenga a las leyes de policía”.

Sabido es que Don Andrés Bello, redactor del que vino a convertirse en nuestro Código Civil, acudió en muchas disposiciones a la metodología del ejemplo, como mecanismo para definir un concepto o una institución. Esa metodología se aprecia también en el precitado artículo 2286 del Código Civil, pues en esta disposición se consagran unos juegos que sí conceden acción, siempre que el interesado o comprometido en los mismos deba asumir esfuerzos o enfrentar una competencia. Dicho de otra manera, el espíritu de la norma antes transcrita, es el de que cuando el juego consista en que algún participante en el mismo venza a otros por virtud de su esfuerzo personal y no como fruto del solo azar, en tal evento quien resulte ganador sí tiene acción para reclamar un premio.

La expresión que utiliza el artículo 2286 del Código Civil, en cuanto señala que la regla allí prevista se aplica a otros “juegos semejantes” permite concluir que en el caso sub lite, el Reality es uno de aquellos juegos, entendiendo por tales los concursos, en los que prevalece la fuerza, la destreza corporal, que usadas con talento y habilidad han de convertir en ganador a quien sobreviva o elimine a sus competidores.

Lo único que da seguridad respecto a este tipo de juegos y apuestas, es la seriedad del organizador, puesto que una empresa o persona reconocida, no hará trampa puesto que ello afectaría su reputación e imagen. Es la única garantía respecto al pago del premio.

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