Cuenta de ahorros pensional. Recontextualización

Aun a estas alturas del siglo XXI es triste, deprimente y llena de coraje como nuestras venerables personas de la tercera edad que han tenido la fortuna de acceder a una mínima pensión, en medio de sus penurias de salud se acercan desde tempranas horas, llueve, truene, relampaguee o reine inclemente el sol, a la  fila en las oficinas bancarias especificas para cobrar en efectivo su mesada asumiendo como un mal necesario los riesgos que esta actividad conlleva.

Este patético espectáculo que considerábamos superado desde la expedición de la Ley 700 de 2001, ufff, cerca de 15 años, nos obliga como referentes de información a recontextualizar que está pasando y porque a pesar de los beneficios , aun no es de generalizada utilización por nuestras insignes damas y caballeros de cabellera plateada el pago de sus mesadas mediante consignación bancaria.

Valga precisar que no obstante la fastuosa Carta Magna de 1991, estableciera como derecho y obligación fundamental en sus Artículos 13 y 46, la protección y asistencia de las personas de la tercera edad garantizándoles los servicios de la seguridad social integral, tanta belleza solo vino a comenzar a materializar más allá de su consagración, con la expedición de la Ley 700 de 2001, diez años después.

El Artículo 2º de la Ley 700 de 2001, por medio de la cual se dictaron medidas tendientes a mejorar las condiciones de vida de los pensionados, en principio disponía la obligación legal para todos los operadores del sistema general de pensiones de consignar la mesada correspondiente a cada pensionado en cuentas individuales, en la sucursal de la entidad financiera que el pensionado eligiese  previo un convenio de aquel con la respectiva entidad financiera. 

Destaquemos seguidamente el Parágrafo del Artículo 5º de la misma, precisó:

“PARÁGRAFO. En virtud de la protección y asistencia que consagra para la tercera edad el artículo Constitucional, las entidades financieras que manejen cuentas de los pensionados no podrán cobrar cuota de manejo a éstos por la utilización de las mismas.” (subrayamos)

En razón de la precariedad de las disposiciones, la nula publicidad y el nada atractivo negocio para las entidades financieras, estas en principio pasaron de agache la obligación legal impuesta y al ser requeridas simplemente adujeron que la ley no especificaba a que clase de "cuentas individuales" se refería y en esa virtud, a falta de reglamentación no podían ofrecer un servicio obligado que no estaba reglado.

Este referente leguleyo da origen a que fuera modificado por el Artículo 1o de la Ley 952 de 2005, precisante en cuanto que esas  "cuentas individuales" podían ser corriente o de ahorro en entidades vigiladas por la Superintendencia Financiera o en Cooperativas de Ahorro y Crédito o las Multiactivas integrales con secciones de ahorro y crédito vigiladas por la Superintendencia de la Economía Solidaria a elección del pensionado, especificándose que dichas cuentas solo podrán ser debitadas por su titular mediante presentación personal o autorización especial, sin que pudiera admitirse autorizaciones de carácter general o que la administración de la cuenta fuera confiada a un apoderado o representante.

Ahora bien, como de torcerle el pescuezo a la ley se trataba, no obstante esta obligaba a no cobrar a los pensionados cuota de manejo por estas cuentas, los tiburones de las entidades financieras se las ingeniaron cartelizadamente para imponer toda suerte de requeñeques imponiendo toda suerte de cargos por libretas, talonarios, consulta de saldos y gastos de administración que nuevamente vuelcan al legislador a través del Artículo 97 de la Ley 1328 de 2009, a prohibir esta execrable practica así:

“ARTÍCULO 97. Las Entidades Financieras se abstendrán de cobrar a los Pensionados las libretas o talonarios necesarios para los movimientos de sus respectivas cuentas de ahorro.”

Aquí haremos un alto para significar la paquidermia de nuestros padrecitos de la patria en desarrollar principios constitucionales del rango de Derechos Fundamentales establecidos en 1991, y como a medias, a trancas y mochas solo en el 2009, es decir hace 6 años y para celebrar la mayoría de edad de tal consagración, adicionaba aun retazo más a las dispersas normas sobre protección a la tercera edad y el disfrute cómodo y seguro del pago de su pensión.

Hoy día gracias a la destacable intervención inquisitiva de la Superintendencia Financiera, podemos hablar de la existencia de un marco legal reglamentario más o menos estable de este producto financiero de carácter social e incluyente, que aun los bancos se resisten a generalizar bajo el mismo esperpento argumento de siempre, la no rentabilidad, razón por la cual en NINGUNO encontraremos publicidad grafica, auditiva, mediática ni de asesoría personalizada, más allá de un apartado resquicio en las paginas web, anunciando esta obligación legal, eso si, sin el menor interés en ejecutarla.

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