De la ley 50 de 1990 al Acto Legislativo 01 de 2005 – Un período de pérdidas y retrocesos en materia laboral

A pesar de que existe el principio de progresividad y no regresividad, lo que vemos es que estamos pasando de contratos de trabajo dignos a contratos de trabajo basura.

Empecemos por decir que hubo una época en que aspirar a tener un empleo que nos acompañara el resto de la vida no era un sueño inalcanzable sino materialmente posible y realizable.

Quien llegaba a un puesto podía empezar desde ese momento a construir su futuro, podía casarse y tener hijos, comprar una casa con un préstamo de vivienda y pagarlo con el producto de sus cesantías.  La estabilidad estaba garantizada y la única condición que se requería para conservar el empleo era trabajar con responsabilidad, ser honesto y respetuoso de las normas de la empresa.

En ese orden, era frecuente observar que trabajadores que habían ingresado como aseadores o mensajeros, terminaban de gerentes o administradores de la empresa, o sea que era posible hacer carrera dentro de ella. A los trabajadores se les evaluaba no tanto por sus títulos académicos (que en esos tiempos eran escasos),  sino por los resultados de su gestión, no por lo que habían estudiado sino por lo que habían aprendido, y más aún: por lo que habían hecho. Conocimos muchos casos de ese tipo.

Por otra parte, existía la retroactividad de las cesantías y por tanto éstas se liquidaban con el último salario del trabajador, lo cual les permitía albergar la esperanza real de adquirir una casa; las empresas ofrecían a sus empleadas el servicio de sala cunas; los costos de los servicios médicos y odontológicos los asumían los empleadores, así los trabajadores no cotizaban ni contribuían al pago de los mismos;  las pensiones las pagaban las empresas y las personas se pensionaban con menos edad y menos tiempo de servicios; muchas empresas construían y mantenían casinos para sus trabajadores; en el campo a los trabajadores se les suministraba la alimentación; los contratos de trabajo no podían tener una duración inferior a un año,  etc., o sea que disfrutaban de estabilidad laboral.

Y a pesar de todas esas prebendas y del bienestar que las empresas les dispensaban a sus trabajadores, éstas se sostenían, crecían y derivaban importantes ingresos para sus dueños. Desde luego que había problemas que debían solucionarse, sin embargo la solución no se dio como tenía que ser, y los resultados están a la vista.

Fue a partir de la expedición de la ley 50 de 1990 que todo empezó a cambiar. Desapareció la retroactividad de las cesantías, a los empleadores se les quitó el manejo de éstas y se le entregó a los grupos financieros, lo cual fortaleció a éstos y descapitalizó a las empresas pequeñas. La duración del contrato de trabajo se dejó sin límite inferior, o sea que se le abrió paso a los contratos de uno o dos meses, y de esa manera se le dio entierro de quinta a la estabilidad laboral.

Seguidamente vino la ley 100 de 1993 que eliminó la pensión de vejez con 500 semanas,  le quitó al ISS y a Cajanal el manejo de la salud y las pensiones y autorizó la creación de las EPS y los fondos privados de pensiones, de esa manera se le quitó a la salud el carácter se servicio y se le asignó el de negocio, en manos del ISS las utilidades se reinvertían en tecnología y servicios, ahora son para repartirlas entre los dueños de las EPS. Los pensionados que antes pagaban un poco menos del 4% por concepto de aportes para salud, pasaron a pagar el 12% y los de pensiones ligeramente altas o realmente altas unos puntos más  Se estableció el pago de los copagos y de las cuotas moderadoras, etc. Alcanzar la pensión en el  RAIS (fondos privados) pasó a ser prácticamente imposible para los trabajadores de ingresos bajos. A la pensión sanción se le “cortaron las uñas”, pues se la dejó únicamente para los casos en que el trabajador despedido injustamente no ha sido afiliado al Sistema General de Pensiones. Los médicos y los demás profesionales de la salud pasaron a devengar honorarios vergonzosos.

Pero la aplanadora reformista no se detuvo ahí, con las leyes 789 de 2002, 797 de 2003 y 860 de 2003 el régimen de la época aplicó a fondo el acelerador y el despojo se hizo aún más evidente: el cierre de la jornada diurna de trabajo se corrió de las 6:00 de la tarde a las 10:00 de la noche, o sea que en pleno trópico  se alargó el día y se acortó la noche. De ese modo los empresarios se libraron de pagar diariamente  4 horas de recargo nocturno. El valor del recargo por trabajo dominical y festivo se redujo del 100% al 75%; las horas extras laboradas entre las 6:00 de la tarde y las 10:00 de la noche dejaron de ser horas extras nocturnas y pasaron a ser horas extras diurnas.  En fin, ¡la noche se volvió día!

Y más aún, con el fin de que los empleadores pudieran despedir fácilmente a los trabajadores se redujo considerablemente el valor de la indemnización por despido sin justa causa. Y lo propio ocurrió con la indemnización moratoria,  pues prácticamente dejó de liquidarse a razón de un día de salario por cada día de retardo en el pago del salario y las prestaciones sociales, y se estableció el pago de intereses moratorios. Se  aumentó la edad y el valor de los aportes para pensión y se redujo el valor de la pensión. Se hicieron más exigentes los requisitos a cumplir para el reconocimiento de la pensión de invalidez.

Pero aún faltaba más; la tarea seguía. Como la “trasquilada” que se le había hecho a las pensiones no colmaba los propósitos reformistas del gobierno, éste redobló sus esfuerzos y atacó esta vez de manera más ambiciosa. La meta era acabar anticipadamente con el régimen de transición, sepultar los regímenes especiales (o sea nivelar por lo bajo), sustraer el tema pensional de la negociación colectiva, etc. Y como la Corte Constitucional se le atravesaba en sus propósitos, el gobierno fue más allá y optó entonces por reformar la Constitución Nacional. La estrategia fue perversa: como la Corte no tiene competencia para ejercer control constitucional sobre los actos legislativos en cuanto a vicios de fondo,  el camino quedaba despejado para el desmonte de esas garantías. Y así fue.

De esa manera surgió a la vida jurídica el acto legislativo 01 de 2005. A centenares de miles de trabajadores que habían quedado amparados por el régimen de transición se les privó de esa opción; se desconocieron derechos adquiridos; se burlaron las expectativas legítimas;  se suprimió la mesada 14 para los futuros pensionados; se prohibió que en las convenciones colectivas se incluyeran puntos sobre pensiones; y los  regímenes especiales fueron desmontados salvo el del presidente de la República que quedó en firme. (Difícil no recordar aquí el caso del doctor Carlos Lemos Simmonds que estuvo una semana como presidente y quedó pensionado para el resto de su vida y la de su cónyuge, quien todavía la devenga).

Y así podríamos seguir contándoles a los jóvenes la historia de lo que ha significado para los trabajadores colombianos la llamada “flexibilización laboral”, que como se ha visto no es otra cosa que el desmonte de los beneficios laborales que durante décadas de lucha lograron conquistar los trabajadores.

El resultado salta a la vista. La situación de la mayoría de los trabajadores colombianos es deprimente. El contrato de trabajo se vino abajo, perdió su dignidad, su estatus. Surgió el reinado de las cooperativas de trabajo asociado, del contrato de prestación de servicios, del trabajo temporal, del Outsourcing o tercerización, de los contratos con duración de dos o tres meses, de los contratos de medio tiempo con jornadas efectivas de 5 o 6 horas diarias,  salarios vergonzosos, horarios ilegales, contratos sin prestaciones sociales económicas  y sin seguridad social, en fin, el decaimiento sistemático del contrato de trabajo digno y el avance del contrato de trabajo basura…

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16 Opiniones
  1. Sinforoso Picon dice:

    Muy buen artículo, falto la referencia a la sanción presidencial, para denotar la responsabilidad de cada presidente y partido político. Pero aquí con Google lo hacemos.

  2. PEDRO PEREZ dice:

    Este es un comunicado de la CUT o de la CGT? creí que estaba leyendo Gerencie.com…

    • JUAN RUA MARTINEZ dice:

      Este es un comunicado de una persona consecuente con todo lo adverso que ha ocurrido al sector trabajador de este país y nada más oportuno para recordar en estos momentos ya que tenemos mala memoria. Y, si señor Pérez, está leyendo a GERENCIE.COM…

      • MARIAM GARZON dice:

        Dr. Esta controversia no es sólo de Colombia, es el plan de organismos multinacionales para aumentar la pobreza entre otros muchos objetivos; en los países latinos. La cuestión se puede tornar política estando en plena campaña. Ninguno ha mejorado esta situación y lo que hacen los sindicatos es acabar con puestos de trabajo para beneficiar a los mismos de siempre y su descendencia, así que hablemos mejor de temas contables y tributarios.

        • Alonso Riobó Rubio dice:

          Doña Miriam, muchas gracias por su invitación, infortunadamente no se la puedo aceptar porque de contabilidad y tributario no sé nada, y no acostumbro hablar de lo que no sé.

          Cordial saludo,

  3. CARIAS dice:

    Amigos de Gerencie, amigo Alfonso Riobó, mi admiración por haber tocado este tema, ha descrito de forma cronológica como los gobiernos en cada etapa de su mandato, sin diferencia de partidos, han pauperizando la clase trabajadora en favor de los grandes empresarios, aumentando cada día la diferencia de clases, lo que nos convierte en uno de los países mas desigual de Latinoamerica, hoy las oportunidades de crecimiento de un empleado son son muy exiguas, la honestidad y la entrega en el desempeño de un cargo nomarcan ninguna diferencia.

  4. JUAN ALBERTO CORREA CARDONA dice:

    En la mayor parte de los casos, como presidente o como senador, ha intervenido la mano perversa del “presidente más admirado de Colombia”, Dr. Alvaro Uribe Vélez.

  5. JUAN RUA MARTINEZ dice:

    Felicitaciones Doctor Alonso Riobó. No podía esperar menos de usted. Van para usted mis sentidos de aprecio y admiración. Dios lo siga iluminando.

  6. Juio Jaramillo dice:

    Pensé que era el HS Robledo… Tiene razón en algunas cosas, pero en otras muchas no… Comenzando que no se acuerda cuantas empresas se acabaron con condiciones tan onerosas a favor de los trabajadores.

    • Alonso Riobó Rubio dice:

      Se ha vuelto costumbre atribuirle a la carga laboral toda clase de infortunios. Así por ejemplo, se responsabiliza a dicha carga del desempleo, de la quiebra de las empresas, del cierre de sucursales, etc. No señor, las empresas se quiebran por mal manejo, por el alto costo de los intereses bancarios que deben pagar, por el costo excesivo de los servicio públicos, por los impuestos que debe pagar, por el costo de los arrendamientos, etc. etc.

      La plata sola no produce plata, es el trabajo humano el que hace que el dinero produzca la riqueza, y en esta sociedad el trabajador tiene que producir para todo: para pago de impuestos, pago de servicios públicos, pago de intereses bancarios, pago de mercancias, pago de publicidad, utilidades para los dueños de la empresa, etc. ¿pero no para su salario y prestaciones sociales? Qué manera tan particular de jerarquizar las prioridades. !!!!

      Y aclarémoslo de una vez: aquí no somos voceros del gobierno, ni de los congresistas, ni de los empleadores, ni de los trabajadores, simplemente propugnamos porque se haga lo justo y lo legal.

  7. Manuel botero dice:

    No comparto sino parcialmente esto. Lo que veo que ciertamente ha ocurrido es producto del fenomeno imparable de la globalizacion y por otro lado la necesidad, economica y social, de sacar al
    Empleado de la zona de confort en la que el papá empleador le da todo y no hay vida mas alla del empleo.

    El Mundo cambió !!!! Y no por culpa del gobierno. Inclusive hoy la gente joven, por decision propia, rechaza la estabilidad del empleo y quiere cambiar, quizas con mucha rapidez.

    Hoy se impone la especializacion y los pequeños emprendimientos ( autoempleo ) en actividades especializadas.

    Subsistiran los empleos tipo antiguo, no calificados, para la base, pero la realidad economica los ira achicando.

    Hoy han surgido en colombia oportunidades de generar ingreso, fuera de una empresa de cierto tamaño en cosas tan raras como el caminador de perros, el cuidador de viejos, las ventas por catalogo que hace la persona natural, el diseñador grafico, los negocios virtuales, etc
    Se impone pertenecer a una CTA, que manejada con honestidad, es un medio excelente
    El
    Mundo cambió y no lo cambiaron los gobiernos. Lo cambió el desarrollo de las personas y de los usos sociales.
    Interesante saber, en colombia, latinoamerica, usa, europa y el
    Mundo, el desarrollo y tendencias de ciertos indicadores como poblacion empleada, poblacion auto empleada sobre PEA, No. De empresas por tamaño y participacion

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