De la sustitución patronal y la cesión del contrato de trabajo

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Dentro de los ires y venires de la flexibilización laboral que ya tuvimos oportunidad de analizar [25 años del modelo de flexibilización laboral, ¿algún perdedor...?] las más de las veces los trabajadores se encuentran inmersos en conversiones, reconversiones, transformaciones, fusiones, escisiones y cuanta figura empresarial se ha inventado para facilitar la globalización de nuestras empresas y la activa participación del capital foráneo, dentro del ultimo fin de obtener la mayor utilidad con el menor gasto, hasta el punto de no saber estos, si se van, se quedan, o permanecen en stand bay.

Precisamente las figuras de usanza en esta clase de movimientos frente a los trabajadores, no son sino dos, la sustitución patronal y la cesión del contrato de trabajo, cuyos matices ciertos trataremos de exponer dentro de un lenguaje estrictamente académico como es nuestra línea editorial.

Podríamos acotar en principio, respecto de la sustitución patronal, que aun siendo una figura de fuerza convenida entre actual y nuevo empleador ante la mutación de propietarios del capital, en la cual para nada interviene el trabajador, si se pretende entre aquellos, que el cambio, genere el mínimo de traumatismo, pudiendo eso si, exigir el trabajador, una garantía para el cumplimiento de las obligaciones laborales tanto económicas como de condiciones de trabajo.

A la cesión del contrato de trabajo, se recurre cuando no se presenta mutación en la propiedad de la empresa, sino en el nombre  del empleador - modifica la razón social-, requiriendo necesariamente sopena de considerarse como inexistente, no solo la intervención del trabajador, sino su consentimiento expreso en la aceptación de dicha cesión.

Al caso hay que agregar, que en la sustitución patronal, no se extingue, suspende ni modifica los contratos de trabajo existentes al momento de presentarse, de tal forma que la responsabilidad entre empleadores anterior y nuevo, opera de pleno derecho respondiendo ambos solidariamente por las acreencias laborales existentes al momento de la sustitución; al tiempo que, con la  cesión del contrato de trabajo, se obliga en la practica a una liquidación y pago de cesantías por el empleador cedente, para la continuación de la  relación laboral con el empleado cesionario, liberándolo de esta carga prestacional.

No obstante, en uno u otro caso, el sobreviniente empleador puede acordar con uno, algunos o todos los trabajadores el pago definitivo de sus cesantías por el tiempo laborado hasta el momento de la sustitución o cesión.

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