Desaceleración o recesión económica llegará retrasada al tercer mundo

Como todo lo que llega al tercer mundo, la desaceleración o recesión económica que hoy se hace evidente en las principales economías del mundo, llegará retrasada a nuestros países.

Es preocupante la confianza que algunos gobiernos y empresarios latinoamericanos expresan frente a nuestra capacidad para afrontar la actual coyuntura económica mundial.

Si bien es cierto que aun no experimentamos los sobresaltos que hoy padecen las economías grandes del mundo, no quiere decir que aquí somos fuertes, que estamos preparados para lo que sea, simplemente aquí todo sucede con efecto retardado; tanto la cosas buenas como malas llegan un poco después de haber hecho su tránsito por el norte.

La razón es sencilla. La economía mundial y la del tercer mundo, naturalmente, gira en torno al consumo y la demanda de las economías grandes, de modo que aquí la crisis no llega hasta que primero llegue a los países ricos.

El primero efecto de una crisis, es la disminución del consumo, y en la medida en que el consumo de los países ricos disminuya, la demanda de materias primas también disminuye, y cuando eso ocurra, es cuando nos tocará nuestra parte de la crisis.

De hecho, eso ya se está presentando con el precio del petróleo, que ha pasado de 145 dólares a menos de 70. Lo mismo pasará con otras materias primas en su momento. Sólo es cuestión de tiempo.
Por ejemplo, nuestro sistema financiero aun está intacto, ¿pero durante cuánto tiempo? Por ahora el sistema financiero dispone de liquidez, pero cuando la crisis de la economía real llegue a nosotros [causada por la disminución del consumo en los países ricos], esa liquidez no será suficiente, y no será posible conseguir financiación en el exterior, a donde siempre hemos recurrido cuando nos falta plata.

Cuando las exportaciones empiecen a caer por la disminución de la demanda de los países ricos, habrá escases de divisas, no habrá divisas suficientes para cubrir las obligaciones del sector público y privado con la banca mundial, no habrá con que financiar inversiones ni el incremento del consumo interno, es decir, experimentaremos exactamente lo que están viviendo las países ricos por estos días.

Cuando el vecino quiebre, quebraremos nosotros puesto que dependemos de él. Por ahora todo va bien porque el vecino aun no ha quebrado. Ya nos llegará el momento… así que no podemos seguir confiados ni considerando que no es nuestro problema, que somos fuertes cuando no es así.

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