¿Descansos en el trabajo computan para determinar la jornada diaria de trabajo?

La jornada laboral es la que acuerdan las partes o en su defecto la máxima legal, y la jornada máxima legal está dividida en dos secciones separadas por un descanso intermedio que no computa en la jornada de trabajo, descanso que generalmente es para tomar el almuerzo, pero pueden haber otros descansos o pausas que pueden o no computar dentro del total de la jornada laboral.

Puede ser que a media mañana o a media tarde se otorgue al empleado un corto tiempo  de descanso, que pueden ser 15 minutos, por ejemplo. ¿Ese descanso se descuenta de la jornada laboral diaria?

Veamos lo que dijo la sala laboral de la Corte suprema de justicia en sentencia 13412 del primero de marzo del año 2000 con ponencia del magistrado Germán Valdés Sánchez sobre este tema:

Esa jornada debe estar conformada por dos secciones independientes, separadas por un intermedio cuya duración es ajena al cómputo del tiempo que el trabajador debe invertir en la prestación del servicio, de modo que entre la hora de inicio de la labor y la de terminación de la misma transcurre diariamente un tiempo superior al fijado como límite de la jornada pues a ésta habría que adicionarle el lapso del descanso aludido.

Empieza la corte por aclarar sobre la división principal de las dos jornadas laborales, tiempo que no computa o no suma para determinar la jornada laboral y que se supone es la hora de almuerzo.

Seguidamente habla sobre el tratamiento a esos descansos adicionales y cortos que se pueden dar en una jornada de trabajo:

La ley (artículo 167 C.S.T.) solo incluye como tiempo deducible del período de trabajo el de la interrupción mencionada, lo que significa que los otros descansos que se producen en su transcurso no tienen tal tratamiento, lo que permite concluir que no son descontables de la duración de la jornada. Ello conduce a considerar admisible dentro de la contabilización  del  tiempo  de  trabajo,  esos  descansos  diferentes  a la interrupción prevista en la ley, pues caben dentro del lapso que se remunera aunque no se preste el servicio cuando a ello se llegue por culpa o disposición del empleador. Naturalmente no se excluye la posibilidad de un tratamiento diferente por disposición de las partes, pero en ausencia del mismo se tendrían tales descansos -que no la interrupción de la jornada- como parte del tiempo de trabajo y generadores de la remuneración correspondiente.

Lo anterior significa que no es solo el tiempo efectivo de trabajo el destinado a materializar la jornada pues ella admite dentro de su contexto los descansos diferentes a los que cumplen la función legal de separar las dos secciones que la componen, salvo convenio en contrario y naturalmente respetando las excepciones que prevea la ley que, como tales, tendrán un tratamiento extraordinario.

Aquí la corte anticipa que las partes pueden pactar que esos descansos no computen dentro de la jornada laboral y en consecuencia se descuenten de la jornada laboral, pero si nada se pactó respecto a ello, se entiende que esos descansos hacen parte de la jornada laboral y no se pueden descontar de ella.

Advierte también la corte que ese es el tratamiento a los descansos, que distan de las interrupciones, pues estas no se computarían dentro de la jornada de trabajo.

Continúa diciendo la corte:

Por tanto y de acuerdo con lo señalado, el entendimiento del artículo 21 de la ley 50 de 1990 dentro del marco de los artículos 161 y 167 del C.S. del T., el primero subrogado por el artículo 20 de la Ley 50 de 1990, conduce  a tener por descontable del tiempo de jornada, el destinado a la interrupción legal que la divide en dos secciones, y no tener por deducible, salvo acuerdo en contrario, el lapso ocupado por otros descansos originados en la decisión del empleador o en el acuerdo de las partes del contrato, los cuales por tanto, aunque no representen la prestación efectiva del servicio, forman parte de la jornada, en los cuales se entiende que media una disponibilidad del trabajador que le permita atender de inmediato los requerimientos especiales que imponga la adecuada atención de su trabajo.

Aquí introduce la corte el tema de la disponibilidad del trabajador en ese tiempo de descanso, lo que significa que si bien el trabajador hace una pausa en su jornada, está disponible por si el empleador lo requiere en cualquier momento, de manera que este tiene la facultad de interrumpir ese descanso y ordenar al trabajador que retome sus labores.

Se presume que si el trabajador es llamado por el empleador y no puede disfrutar de su descanso, aunque se haya pactado como no computable ese descanso, ese tiempo no podrá descontarse por cuanto el descanso fue interrumpido y no se hizo efectivo.

Como observación, decir que una buena y sana política de recursos humanos parte por otorgar al trabajador pequeños lapsos de tiempo para que se recupere, se relaje y descanse incrementando así su productividad, por lo que estos descansos no deberían descontarse de la jornada laboral.

En conclusión, si las partes no han pactado nada al respecto, esos descansos no se pueden descontar de la jornada laboral, o dicho de otra forma, para que le empleador pueda descontar esos descansos debe mediar acuerdo expreso entre las partes, ya sea en el contrato de trabajo en el reglamento de trabajo.

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