Despido del trabajador que a su vez es socio de la empresa

Por

Supóngase que un socio de la empresa es contratado como empleado de la misma empresa y luego es despedido; ¿procede la indemnización por despido injustificado en caso que el despido sea injusto?

La indemnización por despido injustificado procede siempre que se configure un despido sin justa causa y el hecho de que el trabajador sea  a la vez socio de la empresa no tiene mayor efecto en la consecuencia del despido injustificado.

No obstante hay casos particulares en los que puede no configurarse un despido injustificado, aunque tampoco exista una justa causa para la terminación del contrato de trabajo.

Es el caso abordado en la sentencia  48492 del 20 de junio de 2018, proferida por la la sala laboral de la Corte suprema de justicia con ponencia del magistrado Rigoberto Echeverri Bueno:

El gerente de la empresa era socio de la misma y hacía parte de la junta directiva de la sociedad.

Esa junta directiva tomó la decisión de retirar a todos los socios y familiares de estos de la parte administrativa de la empresa por lo que el contrato del gerente le fue terminado, para que ese cargo fuera ejercido por un tercero como se había acordado por la junta directiva.

El gerente, socio y miembro de la junta directiva demandó a la empresa por el despido efectuado.

La discusión transcurre respecto a la concurrencia de dos contratos en una misma persona como lo ilustra la corte:

«En ese sentido, como en este caso, en la persona del demandante podían concurrir válidamente la condición de socio, respaldada por un contrato de sociedad, y la de trabajador – gerente -, derivada de un contrato de trabajo, sin que las dos relaciones jurídicas subyacentes perdieran la naturaleza legal y estatutaria que les son propias, por el simple hecho de materializarse de manera simultánea.

Ahora bien, es cierto que, como lo reivindica la censura, del hecho de que las relaciones jurídicas que concurren no pierdan su naturaleza, se deriva la regla general de que cada vinculación debe ser tratada de manera autónoma e independiente y, por lo mismo, que la conducta desplegada bajo determinado rol contractual no impacte ni repercuta en el otro. En otros términos, es verdad que, desde el punto de vista jurídico, unas son las relaciones y actuaciones que mantiene una persona bajo el rótulo de socio y otras las que se derivan de su condición de trabajador y, en principio, las unas no pueden ser juzgadas en relación con las otras.»

En principio hay independencia de contratos y cada uno debe gobernarse según las normas que le aplique, por lo que es de suponer que si el contrato de trabajo se termina sin justa causa se debe pagar la respectiva indemnización.

Sin embargo, en este caso particular, el trabajador si bien está vinculado con un contrato de trabajo que es independiente de cualquier otro, fungió como empleador al mismo tiempo por cuanto además de ser dueño de la empresa hizo parte de junta directiva que autorizó su despido, es decir que se despidió así mismo.

La corte aborda este tema de la siguiente forma:

«Sin embargo, la referida regla de autonomía de las relaciones jurídicas propia de la concurrencia de contratos no implica que no puedan tener interrelación y que las decisiones tomadas en un rol no interfieran en el otro. Razones de coherencia, confianza legítima y buena fe en la ejecución de los contratos exigen que, en ciertos casos especiales, los vínculos envueltos dentro de una concurrencia tengan implicaciones mutuas, de manera que, por ejemplo, la decisión de una persona, en su calidad de socio accionista de la empresa, lo impacte o someta, en sus relaciones como trabajador, en la forma en la que lo determinó el Tribunal.

En efecto, a pesar de que, como ya se dijo, cada relación jurídica envuelta en una concurrencia de contratos debe mantener su propio estatuto legal, en virtud de lo establecido en el artículo 25 del Código Sustantivo del Trabajo, lo cierto es que en el ejercicio simultáneo de ellas, por el hecho de recaer en la misma persona, resulta común que ciertas actuaciones se confundan y tengan múltiples implicaciones, de manera que, por razones de coherencia, algunas de esas determinaciones ejecutadas desde una posición deben tener un impacto transversal e influir en la otra.

Ello es así cuando, por ejemplo, debido a la concurrencia de contratos, se confunden los roles administrativos con los sociales, se entremezclan las posiciones de trabajador y empleador en una misma persona, y, en general, se ocupan posiciones de poder que no pueden ser indebidamente aprovechados bajo la regla de autonomía. En estos casos, las personas deben actuar de buena fe en el ejercicio de sus vinculaciones y conservar un comportamiento coherente, que no sorprenda a su contraparte, de manera que no pueden desconocer sus actos propios, así hubieran sido desplegados bajo el rótulo de otra relación jurídica diferente.»

Finalmente concluye la corte:

«Todo lo anterior conduce a reiterar que aunque la concurrencia de contratos prevista en el artículo 25 del Código Sustantivo del Trabajo supone, por regla general, una autonomía de los vínculos jurídicos que confluyen, lo cierto es que, en determinados casos, las actuaciones propias de cierta posición deben impactar a la otra, por exigirse de las personas un comportamiento consecuente y por no resultar apropiado un aprovechamiento indebido de sus propios actos. Para el caso concreto, es cierto que una persona que participa en la decisión de terminar su contrato de trabajo, desde su condición de socio, no puede desconocer ese hecho, de manera posterior, para solicitar una indemnización.»

En otras palabras autorizar su propio despido  para luego demandar a la empresa resulta en un aprovechamiento indebido revestido de mala fe, pues el despido y las consecuencias de este se derivan de una decisión suya o en la que  participó o estuvo de acuerdo.

Luego la corte realiza la siguiente afirmación:

«Ahora bien, el hecho de que no hubiera mediado «unilateralidad» del empleador en la terminación del contrato de trabajo y que el trabajador hubiera participado en la toma de decisión de esa medida, como ya se vio, descartaba razonablemente la existencia del despido, como lo dedujo el Tribunal, pues una de las condiciones esenciales de tal figura jurídica es que la decisión de romper el vínculo laboral provenga de manera personal y exclusiva de una de las partes, ya que, de lo contrario, se tratará de una decisión consentida.»

Interesante la parte donde se advierte que en caso así no existe despido sino una terminación del contrato de trabajo por muto acuerdo donde las dos partes aceptan tal decisión, anotando que en este caso una misma persona representa las dos partes en razón a la concurrencia de los dos contratos: de trabajo y de sociedad.

Contenido relacionado:
Gerencie.com en su correo.

Suscríbase y nosotros colocaremos en su bandeja de entrada la mejor información que generamos diariamente.


Déjenos su opinión

En Gerencie.com está permitido opinar, criticar, discutir, controvertir, disentir, etc., pero debe hacerlo con respeto, sin insultar y sin ofender a otros.

Información legal aplicable para Colombia.