Destrucción de inventarios por obsolescencia es deducible del impuesto a la renta

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El valor de los inventarios que se deben destruir por obsolescencia es deducible del impuesto  a la renta en la medida en que se cumplan los requisitos que la norma contempla.

Hay determinada actividades comerciales que implica vender productos que una vez quedan obsoletos, son inservibles por lo que el contribuyente debe destruirlos o deshacerse de ellos sin obtener beneficio alguno, por lo que es una pérdida que debe ser reconocida.

La destrucción de inventarios por obsolescencia se puede tratar como una disminución de los inventarios al tenor del artículo 64 del estatuto tributario o como una deducción en los términos del artículo 107 según opinión reiterada del Consejo de estado.

Afectación del costo de venta por destrucción de inventarios obsoletos

El artículo 64 del estatuto tributario en su numeral 2 señala lo siguiente:

«Los inventarios dados de baja por obsolescencia y debidamente destruidos, reciclados o chatarrizados; siempre y cuando sean diferentes a los previstos en el numeral 1 de este artículo, serán deducibles del impuesto sobre la renta y complementarios en su precio de adquisición, más costos directamente atribuibles y costos de transformación en caso de que sean aplicables. Para la aceptación de esta disminución de inventarios se requiere como mínimo un documento donde conste la siguiente información: cantidad, descripción del producto, costo fiscal unitario y total y justificación de la obsolescencia o destrucción, debidamente firmado por el representante legal o quien haga sus veces y las personas responsables de tal destrucción y demás pruebas que sean pertinentes.»

Esta es una modificación introducida por la ley 1819 de 2016, de manera que si a partir de la vigencia de esta ley el contribuyente debe destruir inventarios por obsolescencia, se debe dar aplicación a esta norma.

La norma no establece ningún límite a la cantidad de inventarios que se pueden destruir por obsoletos, lo importante es cumplir con los requisitos que ella contiene.

Deducción por destrucción de inventarios obsoletos

Antes de la expedición de la ley 1819 de 2016 el artículo 64 no contemplaba el reconocimiento de la destrucción de inventarios  por obsolescencia, por lo que el consejo de estado dispuso que el valor de los inventarios destruidos por obsolescencia era deducible en los términos del artículo 107 del estatuto tributario.

Recientemente, la sección cuarta dijo en sentencia 19747 del 13 de diciembre de 2017, con ponencia del magistrado Julio Roberto Piza:

«La Sala ha reiterado19 que, independientemente del sistema de inventarios utilizado, cuando los activos movibles que se enajenan dentro del giro ordinario de los negocios del contribuyente deban ser destruidos, porque no pueden ser consumidos ni usados ni comercializados de ninguna forma, el costos de tales bienes constituye una expensa necesaria, en los términos del artículo 107 del ET, siempre que se demuestre el hecho ocurrió en el respectivo año gravable, que tiene relación de causalidad con la actividad productora de renta y que es necesario y proporcionado a esa actividad.

La Sala también ha señalado que por las mismas razones por las que se admiten las pérdidas de inventarios como costo, deben reconocerse cuando se estas solicitadas como deducción, siempre que se acrediten las exigencias del artículo 107 del ET, norma común para costos y deducciones en materia de renta.»

Es importante anotar que el hecho de que el inventario destruido luego sea comercializado como desecho o chatarra no impide que se pueda deducir, ni exige un tratamiento diferente con algunas veces lo ha interpretado la Dian, interpretación que derivó en la sentencia arriba referida, donde el consejo de estado precisó que:

«Ahora bien, el hecho de que los bienes dados de baja del inventario se hayan comercializado como otro producto no es suficiente para desconocer la deducción de la expensa en discusión. Por el contrario, el menor ingreso recibido ($1.470.690) por la venta de los productos de deshechos fue ostensiblemente inferior al costo que representaban dichos bienes ($811.105.078), de tal manera que el efecto neto de la pérdida fue de $809.634.388, que es el que discute la DIAN.»

La Dian había interpretado que como el inventario obsoleto se había vendido debería aplicarse el artículo 90 del estatuto tributario que trata sobre la determinación de la renta bruta en la enajenación de activos fijos, posición que la sala no comparte.

Por suerte el artículo 64 del estatuto tributario hoy es claro en la forma como se debe tratar la destrucción de los inventarios que se quedan obsoletos.

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