Deuda futuro desconocido, ahorro pasado conocido. No será difícil elegir

Partiendo desde el presente como referente, el ahorro representa un pasado conocido sobre el cual obviamente se pueden tomar decisiones confiables, y la deuda representa un futuro desconocido sobre el cual difícilmente podemos tomar decisiones cuyas consecuencias sean  ciertas, de allí que sea mejor echar mano de los ahorros y no de la deuda.

Cuando en el presente se desea consumir, hay dos formas de hacerlo: recurriendo al ahorro si lo tenemos, o al endeudamiento, recordando lo dicho en el párrafo anterior, es decir teniendo presente que el ahorro es un pasado cierto y la deuda es un futuro incierto.

Quien ahorró en el pasado, hoy puede consumir sin preocupaciones puesto que no está sometido a la incertidumbre que produce un escenario desconocido. Quien se compromete a  pagar en el futuro tendrá que lidiar con un escenario desconocido que puede ser amable, o por el contrario puede ser una trampa mortal como el presente que hoy deben afrontar los que en el pasado se endeudaron sin límite, decisión que hoy los ha llevado a la quiebra.

Siendo el ahorro un pasado conocido y la deuda un futuro desconocido, por supuesto que es mejor ahorrar para luego consumir y no consumir para luego pagar.

Lo que generalmente hace la gente es adquirir un crédito para comprar una casa o un vehículo, crédito a largo plazo, lo cual supone asumir un gran riesgo, pues no hay forma de anticipar cuál será la situación financiera a la vuelta de varios años.

Sin duda, quien primero ahorra para luego consumir, puede eliminar en gran medida el riesgo y la incertidumbre, e incluso puede obtener alguna ventaja a la hora de negociar el valor de los bienes de consumo, puesto que bien sabemos que quien paga en efectivo, tiene un trato preferencial, luego, no sólo se ahorra el costo financiero de su consumo, sino que puede obtener una ganancia adicional.

De otra parte, quien consume con ahorro, gana por partida doble frente a quien consume con deuda. Quien ahorra, mientras ahorra obtienen una rentabilidad por sus ahorros, y luego no tiene que asumir ningún costo financiero por ninguna deuda. En cambio, quien consume con deuda, no podrá obtener ninguna rentabilidad y en cambio si tendrá que asumir un alto costo financiero por su deuda. Pequeños detalles que no consideramos cuando hacemos el presupuesto y la planeación financiera familiar.

No hay que desconocer que en algunos casos es absolutamente necesario recurrir a la deuda, pero también es cierto que en muchos casos se puede planear acertadamente un nivel de ahorro acorde a las necesidades y expectativas individuales.

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