Efectos tributarios de traspaso de bienes entre cónyuges

¿Qué efectos tributarios tiene la transferencia de bienes o propiedades entre cónyuges o compañeros permanentes?

Cada uno de los cónyuges puede tener sus propios bienes, o compartir la propiedad de los bienes, y por supuesto que pueden transferirse bienes el uno al otro mediante cualquier figura posible, como venta, permuta, donación, etc.

En realidad  no hay un tratamiento diferencial para las transacciones que se realicen entre cónyuges, de manera que el efecto tributario será el mismo que surgiría  de un negocio entre personas sin ninguna relación familiar, pues la norma individualiza cada cónyuge y lo hace responsable de sus propios bienes y rentas como claramente lo señala el artículo 8 del estatuto tributario:

Los cónyuges, individualmente considerados, son sujetos gravables en cuanto a sus correspondientes bienes y rentas.

Durante el proceso de liquidación de la sociedad conyugal, el sujeto del impuesto sigue siendo cada uno de los cónyuges, o la sucesión ilíquida, según el caso.

En consecuencia, si un cónyuge traspasa su apartamento al otro bajo cualquier figura, se configura una venta o enajenación para efectos del impuesto a la renta o a la ganancia ocasional, y aunque ese traspaso haya sido gratuito, se debe pagar lo que resulte considerando los valores comerciales según lo dispone el artículo 90 del estatuto tributario que regula la renta bruta en la enajenación de activos, que es la base para determinar los impuestos a que haya lugar, y en la parte que versa sobre el valor comercial dice la norma:

(…)

El precio de la enajenación es el valor comercial realizado en dinero o en especie.

Se tiene por valor comercial el señalado por las partes, siempre que no difiera notoriamente del precio comercial promedio para bienes de la misma especie, en la fecha de su enajenación. Si se trata de bienes raíces, no se aceptará un precio inferior al costo, al avalúo catastral ni al autoavalúo mencionado en el artículo 72 de este Estatuto.

(…)

Se entiende que el valor asignado por las partes difiere notoriamente del promedio vigente, cuando se aparte en más de un veinticinco por ciento (25%) de los precios establecidos en el comercio para los bienes de la misma especie y calidad, en la fecha de enajenación, teniendo en cuenta la naturaleza, condiciones y estado de los activos.

(…)

Así, cuando el apartamento se traspasa al cónyuge, quien hace el traspaso debe declarar dicha enajenación, y el valor declarado no puede ser inferior al que resulte de aplicar las reglas del artículo 90 del estatuto tributario, de manera que los cónyuges son libres de hacer lo que quieran con sus bienes, pero deben ajustarse a los límites que impone la ley  para evitar la evasión de impuestos.

A los cónyuges no les está prohibido realizar transacciones entre ellos pero siempre ajustándose a o lo que dispone la ley tributaria, pues con ello se evita que un cónyuge diluya su patrimonio artificialmente para disminuir su carga tributaria

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