¿El asunto es consumir menos o producir más?

Hablando desde el punto de vista de las finanzas personales o familiares, ¿el asunto es consumir menos o producir más?

En estas líneas hemos repetido una y otra vez que a esta crisis llegamos debido a que el consumo superó la producción. Se gastó más de lo que se ganó, pero eso no quiere decir que consumir es malo o que necesariamente se deba consumir menos, puesto que no todo es blanco o negro, y hay matices que pueden brindar una solución diferente.

Cuando una persona o familia consume más de lo que produce, se gasta más de lo que gana, puede tomar la decisión de gastar menos o buscar la forma de ganar más, o hacer las dos cosas simultáneamente.

Lo que sí es definitivo, es que nuestros gastos deben ser inferiores o por lo menos iguales a nuestros ingresos.  Eso no tiene discusión. Lo que sí es discutible es la forma de conservar ese equilibrio.

Algunas personas generalmente se inclinan por gastar menos, otras pocas, en cambio, se inclinan por ganar más.

Y quizás la mejor decisión sea precisamente ganar más a gastar menos. El punto de mira deberían ser los ingresos y no los gastos, puesto que en la medida en que el equilibrio se base en los ingresos, las decisiones se tomarán en pro de mejorar los ingresos, lo cual es beneficioso para todos, incluida la economía macro.

La calidad de vida de la humanidad se ha incrementado gracias a que el ser humano se ha esforzado por acceder a más. Es ese esfuerzo, esa ambición la que ha llevado a muchas personas, familias y sociedades a tener una alta calidad de vida.

Si optamos por gastar menos en lugar de ganar más, el equilibrio financiero se logra, pero nuestra calidad de vida se verá afectada.

Si estamos en una situación de crisis donde tenemos un déficit financiero, la primera solución debería ser buscar más ingresos antes que disminuir nuestros gastos. Si el asunto es complicado o queremos recuperar el equilibrio rápidamente, se puede combinar una búsqueda de ingresos adicionales con una racionalización de los gastos, y si el asunto es verdaderamente complicado y no hay forma posible de incrementar ingresos, entonces sí hay que dar prioridad a bajar el consumo, el gasto, pero eso como una última desesperada, como una medida de choque.

Es importante tener claro que recortar el gasto no sólo afecta la calidad de vida de quien recorta el gasto, sino la calidad de vida de la sociedad en general, puesto que el dinero que una persona gasta es el dinero que otra gana, y si una de ellas no gasta habrá otra que no gana, y allí es donde se cocinan las crisis económicas.

El progreso ha sido posible gracias a la gente que ha preferido ganar más a gastar menos. Son esas personas positivas y emprendedoras la que jalonan la economía, y  a pesar que son decisiones individuales que sólo buscan el bienestar individual o familiar,  tienen una gran repercusión en la sociedad como tal y por supuesto que nos beneficia a todos.

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