El contrato de arrendamiento de vivienda y local comercial. ¿Verbal o escrito?

Por 15 marzo, 2018

Constituye una de las recurrentes inquietudes de nuestros amables visitantes el cuestionarse si el Contrato de Arrendamiento debe constar por escrito, o si verbal, es igualmente válido.

La más lacónica respuesta no sería otra que, tanto el uno como el otro son permitidos, aceptados y con plenos efectos legales, es decir, válidos, pero yendo más allá que ponderar las características particulares del uno o del otro, nos centraremos  las repercusiones de la implementación del segundo del primero de los enunciados.

En este orden, valga aclarar que en el Contrato de Arrendamiento como en  la generalidad de los convenios, no se exige más requisito en su estructuración que ponerse de acuerdo en el objeto del contrato y el precio, de tal forma que en principio, es indiferente que se adopte la forma verbal o escrita.

Otrora, en los tiempos en que la palabra empeñada era el honor de cada quien, y un apretón de manos tenía más fuerza que la autenticación de un notario, sea porque el saber leer y escribir fuese un privilegio de pocos, o fuese porque la buena fe no se presumía, sino era verdad de a puño, cualquier negocio o convenio verbal se cumplía en las condiciones de modo, tiempo y lugar en que se celebraba, y de la misma forma se deshacía, sin intervención de abogados, escribanos, jueces, ni policías.

Hoy día ese precepto de confianza evolucionó para considerarse menos que menso a quien cree en la palabra del otro y la más mínima convención contractual se convirtió en todo un proceso de antefirmas, firmas, pos firmas, autenticaciones con huella, foto y certificación de identidad, mutando el concepto de buena fe, de verdad absoluta, a solo una mera presunción.

Bajo este último enunciado, consideremos que aunque si bien es cierto, el Contrato de Arrendamiento Verbal, tiene idéntica significancia que si fuera escrito, su punto de quiebre radica en cuanto que, se cumpla de buena fe, no hay ningún inconveniente, pero al momento en que el arrendatario, por ejemplo,  se sustraiga al pago de la renta, o el arrendador, intempestivamente solicite la restitución de inmueble, el contratante cumplido, carece de herramienta inmediata para exigir del incumplido la prestación pendiente, el respeto por el derecho a la continuidad, y/o las indemnizaciones correspondientes, de ahí es donde se predica la “absoluta necesariedad” de plasmar documentalmente al menos por escrito, si es que no “reconocido, autenticado, y certificado” el tipo de contrato que traemos a referencia.

Establecido, que el consejo profesional siempre será, que conste por escrito, debemos sentar dicho arraigo en cómo, sin restar validez al verbal, la Ley 820 de 2003 en el Numeral 3º del Artículo 8º consagra a título de OBLIGACION DEL ARRENDADOR:

“… Cuando el contrato de arrendamiento de vivienda urbana conste por escrito, el arrendador deberá suministrar tanto al arrendatario como al codeudor, cuando sea el caso, copia del mismo con firmas originales. Esta obligación deberá ser satisfecha en el plazo máximo de diez (10) días contados a partir de la fecha de celebración del contrato….”

Con la salvedad que aun no siendo obligación, la misma precaución debe tenerse en la celebración de cualesquier otra clase de contrato de arrendamiento.

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