El estado no pierde todo cuando las deudas tributarias del contribuyente prescriben

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Cuando el estado no cobra los impuestos a los contribuyentes dentro de la oportunidad legal, estas deudas prescriben, pero en realidad el estado no pierde la totalidad de la deuda dejada de cobrar.

La razón de ello es que al prescribir una deuda tributaria, el contribuyente ya no está en la obligación de pagarla, de suerte que ese pasivo se extingue, lo que implica que se convierta en ingreso, ingreso que está gravado con el impuesto a la renta.

Toda deuda del contribuyente debe estar registrada en el pasivo, incluso las deudas tributarias, de suerte que si estas no se pagan por la ocurrencia del fenómeno de la prescripción, dicho pasivo se debe “desaparecer” del balance general, y para ello es preciso convertirlo en un ingreso, ingreso no operacional que se tendrá que declarar, y por supuesto que habrá que tributar sobre él, de modo que el estado terminará recuperando parte de lo que con anterioridad no pudo cobrar.

Esto aplica para las empresas que llevan contabilidad y que deben registrar tanto el pasivo por el impuesto, como su conversión en ingreso extraordinario al prescribir y hacerse legalmente imposible su pago.

Claro que esto será posible si la Dian antes no embarga los bienes de la empresa, y si esta no ha desaparecido luego de 5 años debiendo impuestos.

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