El juez ordena el reintegro pero el trabajador decide no reintegrarse

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¿Qué sucede si el trabajador despedido demanda su reintegro al trabajo y una vez el juez ordena su reintegro el trabajador desiste de reintegrarse al trabajo?

Cuando el trabajador es despedido ilegalmente una de las posibilidades es que el trabajador en la demanda laboral solicite ser reintegrado a su puesto de trabajo, pretensión a la que el juez puede acceder.

Se puede dar el caso que una vez el juez ha ordenado reintegrar al trabajador este ya no quiera hacerlo porque ha conseguido un trabajo mejor o por cualquier otra razón. ¿Qué sucede en estos casos?

Cuando el juez ordena el reintegro de un trabajador se hace sin solución de continuidad, es decir, se asume que el vínculo laboral nunca se rompió, por lo tanto el empleador queda obligado a pagar todos los valores que el trabajador dejó de percibir por culpa de la interrupción ilegal del contrato de trabajo.

Solución de no continuidad o sin solución de continuidad en el contrato de trabajo

En consecuencia, el trabajador puede optar por no reintegrarse pero reclamar el pago de todos los salarios, prestaciones y demás conceptos que debieron pagarse durante el tiempo que estuvo ilegalmente despedido, es decir, desde la fecha del despido hasta la fecha en que se ordena el reintegro.

Al respecto la sala laboral de la Corte suprema de justicia en sentencia 69297 del 15 de agosto de 2018 con ponencia de la magistrada Clara Cecilia Dueñas Quevedo, dijo:

«Lo anterior, en principio es acertado, de no ser porque es legítimo que una parte restrinja o límite su propio derecho, bajo el aforismo conforme al cual «a maiori ad minus» (el que puede lo más, puede lo menos). Aunque es algo exótico que una parte no desee obtener un derecho a plenitud o en todo su esplendor sino una parte de él, sobre todo cuando apareja un mayor beneficio económico, no por ese motivo deja de ser una opción válida en el derecho. A la larga, cada quien conoce sus intereses, preferencias y razones que lo llevan a actuar de determinada manera.»

Luego más adelante señala la misma sentencia:

«En cuanto a los efectos del reintegro, esta Corporación en sentencia CSJ SL13242-2014 explicó que este derecho implica, por un lado, «el restablecimiento de las condiciones de empleo, bajo la ficción de que el trabajador nunca fue separado del cargo», y por otro, el «pago de todos los salarios y prestaciones sociales dejados de percibir por el trabajador durante el lapso en que estuvo cesante».

Significa que frente el derecho al reintegro laboral, que lleva inmersa la recuperación del empleo y el pago de las acreencias laborales dejadas de percibir en el tiempo en que se estuvo cesante, el actor renunció a lo primero y encaminó su reclamación solo frente a la segunda consecuencia, la cual, por lo demás, también limitó en el tiempo al llevarla hasta «la ejecutoria de la sentencia».»

Como bien los señala la corte, cuando un juez ordena el reintegro de un trabajador existen dos efectos claramente diferenciados:

  1. La orden de reintegrar al trabajador.
  2. La orden de pagar los salarios y prestaciones dejados de percibir.

El trabajador puede optar por hacer efectos esos dos derechos, o uno cualquiera de ellos, según su interés personal.

Si el trabajador opta por no reintegrarse puede cobrar los salarios y prestaciones dejadas de percibir desde la fecha en que fue despedido en que se ordena el reintegro por vía judicial.

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