El proteccionismo no salva la industria nacional, la competitividad sí

La historia y más que todo el sentido común, nos dicen que el proteccionismo estatal no protege la industria nacional, sino que es la competitividad la que la protege y la hace crecer.

Aunque hay que reconocer que ciertos sectores considerados estratégicos deben ser protegidos, en los demás la protección excesiva solo causa estancamiento, mala calidad y altos costos que terminan perjudicando al consumidor, a la economía y a la misma industria.

Es bien sabido que cuando alguien se siente protegido, no hará nada por abandonar las condiciones presentes, pues prefiere quedarse allí en su “zona de confort”, puesto que no sentirá ninguna necesidad de asumir riesgos y costos por mejorar.

Una industria protegida, quizás sobreviva internamente, pero nunca será capaz de salir a buscar mercados en el exterior, lo que hará que el país que protege su industria, sea un país atrasado, que exporta poco e importa mucho, lo que le causará un gran déficit comercial  y con ello una gran deuda pública y privada, y ahí el primer secreto del subdesarrollo.

Proteger en exceso la industria nacional es patrocinar la ineficacia, la ineficiencia, la falta de innovación o en otras palabras, la vagancia empresarial. Un ejemplo claro de ello es la industria automotriz estadounidense que hoy es superada en productividad por las asiáticas siendo llevada casi a la quiebra.

Lo único que garantiza el éxito de la industria nacional, es propender por su competitividad, y para ello es necesario crearle las condiciones propicias para que se desarrolle adecuadamente.

Por ejemplo, en lugar de destinar x cantidad de dinero para subsidiar determinada industria, lo mejor es construir con ese dinero excelentes vías de comunicación que le permiten a la empresa bajar costos en el traslado de materias primas y productos terminados. Eso por citar sólo un ejemplo.

Una industria que tiene los elementos necesarios para ser competitiva, se desarrollará y crecerá por sí sola y será capaz no sólo de sobrevivir a la competencia en su propio terreno, sino que será capaz de entrar a competir en otros mercados y ganar allí, como lo ha hecho la industria estadounidense, japonés y otros tantos países altamente competitivos.

El proteccionismo puede ser necesario cuando existen factores que distorsionan el mercado, pero ese proteccionismo debe ser racional de manera tal que no afecta la competitividad de las industrias.

Contenido relacionado:
Compartirlo
Gerencie.com en su correo.

Suscríbase y nosotros colocaremos en su bandeja de entrada la mejor información que generamos diariamente.


Déjenos su opinión

En Gerencie.com está permitido opinar, criticar, discutir, controvertir, disentir, etc., pero debe hacerlo con respeto, sin insultar y sin ofender a otros.

Información legal aplicable para Colombia.