El riesgo de hacer que un empleado o un tercero firme las declaraciones tributarias por ausencia del representante legal

Existe la peligrosa costumbre entre muchos contribuyentes de hacer firmar las declaraciones tributarias por un empleado o tercero ante la ausencia del representante legal.

Sucede mucho que el gerente cuando sale de viaje, deja firmados los formularios en blanco, pero a la hora de elaborar la declaración tributaria, se pierde el formulario por algún error de transcripción, así que se hace necesario cambiar el formulario, pero no hay forma de hacer  firmar el nuevo formulario por el representante legal.

La solución que se le ocurre a muchos,  es pedirle a un empleado que imite la firma del representante legal, lo que puede ser una solución de paso, pero que encierra un riesgo futuro.

Esta decisión, así sea con la anuencia del representante legal, es peligrosa, puesto que se tratará de una firma falsificada.

Un contribuyente puede recurrir a un tercero (interpuesta persona) para que le firme las declaraciones tributarias, pero no puede recurrir a un tercero para que le imite su firma.

La interpuesta persona firmará con su propia firma;  no tratará de imitar la firma del contribuyente o representante legal, y es ese el procedimiento correcto.

Si la administración de impuestos detecta que la firma no corresponde al contribuyente o a su representante legal, podrá considerar como no presentada dicha declaración, y esa verificación se suele hacer cuando se trata de devoluciones de saldos a favor elevados, o de contribuyentes que tienen antecedentes negativos con la Dian o con la fiscalía.

Por último, si un empleado ante un error en el diligenciamiento de formulario debe imitar o falsificar la firma del contribuyente, es importante que informe ese hecho al contribuyente, puesto que en caso  que el contribuyente sea requerido por la Dian para que reconozca su firma, este actúe en consecuencia y evite complicar la situación.

Por lo general la Dian se limita a solicitar al contribuyente el reconocimiento de la firma, pero también puede solicitar al Das o a la fiscalía un peritaje que le lleve al convencimiento sobre la veracidad de la firma, y en ese último caso, no vale que el contribuyente acepte como suya la firma falsificada por su empleado.

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