El salario integral no necesariamente se debe pactar por escrito

De la lectura del artículo 132 del código sustantivo del trabajo se concluye que el salario integral debe pactarse por escrito (“…valdrá la estipulación escrita de un salario que además de retribuir el trabajo ordinario,….”), pero la corte suprema de justicia en varias oportunidades ha considerado que tal formalidad no siempre es  necesaria.

Considera la sala laboral de la corte suprema de justicia que cuando hay ausencia de acuerdo escrito respecto a la modalidad de salario integral pero hay elementos que permiten al juzgador concluir que en efecto las partes entendieron  y aceptaron la existencia del salario integral, no se hace necesario que tal condición figure por escrito.

En sentencia del 27 de enero de 2010, radicación 36411 dijo la corte:

(…)

En torno al salario integral, la citada disposición se refiere a una estipulación escrita sobre el mismo, pero no exige una extrema solemnidad para su eficacia como la que plantea el recurrente en su demanda extraordinaria. Basta sí, la conjunción de voluntades de empleador y trabajador consignada en escrito o escritos que acrediten sin equívoco que efectivamente ha acontecido dicho acuerdo de voluntades.

La verdad es que no se necesita que el acuerdo deba ser necesario y expresamente suscrito en un solo documento por los sujetos del contrato de trabajo para poder deducir la existencia del salario integral. La aceptación del trabajador puede darse en ese documento, en otro posterior o en otro cualquiera que demuestre plenamente que en verdad hubo el pacto sobre salario integral.

Y en sentencia del 9 de agosto de 2001, expediente 37264 dijo la corte:

(…)

Advierte la Sala que la sentencia impugnada no desconoció la reiterada jurisprudencia de la Corte en lo atinente a la estipulación escrita del salario integral, sino que frente a la forma como quedó redactada la correspondiente cláusula en el contrato de trabajo, el juzgador acudió a los otros medios de convicción y desentrañó la intención de las partes sobre la modalidad salarial pactada, de suerte que no se está frente a una ausencia total de estipulación escrita, en ese puntual aspecto, como lo estima el recurrente al acusar la interpretación errónea del artículo 132 del C.S. del T.

En efecto, es evidente que en el contrato de trabajo que suscribió la actora con la demandada el 28 de julio de 2003, se estipuló como remuneración “una compensación mensual compuesta por un valor garantizado de $4.316.000.oo”, es decir, 13 salarios mínimos legales mensuales vigentes para la época, y que en los comprobantes de pago de los meses de septiembre a diciembre de aquel año, se indicaba expresamente que el “salario integral” de la demandante correspondía a la suma antes indicada, sin que en su momento expresara alguna inconformidad al respecto, por lo que no quedan dudas de que efectivamente existió el acuerdo sobre la modalidad salarial que se estudia; amén de que la ejecución de ese contrato estaba revestido de buena fe de conformidad con lo previsto en el artículo 55 del C.S.T.

(…)

Sin duda es preferible que el salario integral se pacte por escrito, pero si ello no se hiciere, pueden existir otras formas de probar que en efecto el salario acordado con el trabajador era integral.

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