En el contrato de prestación de servicios puede existir coordinación, pero jamás subordinación

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Cuando en la ejecución de un contrato se hace visible la subordinación, ese contrato necesariamente será de trabajo.

El Contrato de Prestación de Servicios pertenece al bloque de los llamados contratos innominados o atípicos. Y con esa denominación se están indicando dos cosas: una, que a dichos contratos la ley no les ha asignado un nombre determinado, y otra, que  los mismo no están regulados en el Código Civil. 

O sea que si acudimos a ese Código en busca del contrato de prestación de servicios, no vamos a encontrar allí ninguna referencia a dicho contrato. Es más, en los 2684 artículos que contiene ese estatuto, la expresión “prestación de servicios” sólo aparece en el artículo 2502, y se refiere a un tema totalmente distinto.

De manera pues que en los contratos innominados, entre ellos el de prestación de servicios,  son las partes las que, obrando de acuerdo con el principio de la autonomía de la voluntad, regulan sus derechos y obligaciones. Y los vacíos que dejen dichas partes, se rigen por las normas que gobiernan los contratos nominados que “resulten más análogos, por los principios generales del contrato, o por los principios generales del orden jurídico. Desde luego que esa facultad de autorregulación que les confiere la ley a las partes no es absoluta, pues éstas deberán hacer uso de ella sin llegar a contrariar  el orden jurídico ni las buenas costumbres.

Habiendo explicado ya la condición de contrato innominado o atípico que caracteriza al convenio que se ha dado en llamar “contrato de prestación de servicios”,  le resulta fácil al lector comprender la razón por la cual dicho contrato no da lugar al pago de prestaciones sociales, pues si, como se ha dicho, la ley no se ocupa de él,  es lógico deducir que no existe norma legal alguna que le atribuya al mencionado negocio jurídico ese tipo de efectos obligacionales.

De modo pues, que en aquellos casos en que las partes han celebrado un contrato “de prestación de servicios” y luego se advierte que la justicia condena al “contratante” a pagar prestaciones sociales al “contratista”,  de ninguna manera podemos deducir que el contrato de prestación de servicios haya dado lugar al pago de prestaciones sociales,  sino sencillamente que allí no habían concurrido un contratante y un contratista, sino un patrono (empleador) y un trabajador dependiente, o sea que lo que se ejecutó no fue un contrato de prestación de servicios sino un auténtico contrato de trabajo.   

¿Y cómo pudo determinar el juez que lo que allí se ejecutó fue un contrato de trabajo? Muy sencillo: porque al estudiar la situación el operador judicial encontró que en ella había estado presente el elemento subordinación.

Sin embargo, es preciso anotar que hay ocasiones en que resulta muy  difícil hallar e identificar dicho elemento.

Así por ejemplo, se ha generalizado la idea de que la fijación de horarios de trabajo por parte del contratante y el cumplimiento de ciertas  órdenes por el contratista, tipifican automáticamente el elemento subordinación, que sumado a la prestación del servicio y a la remuneración del mismo, configuran el contrato de trabajo.

Pues bien, la jurisprudencia de la Sala de Casación Laboral de la Corte Suprema de Justicia ha dicho de manera recurrente que no siempre que convergen en la prestación de un servicio el cumplimiento de horarios de trabajo y el acatamiento de ciertas órdenes por parte del contratista,  se determina fatalmente la configuración de un contrato de trabajo, pues bien puede ocurrir que el cumplimiento de dichos horarios y órdenes correspondan  a un contrato de obra o de prestación de servicios.

Para la Corte es perfectamente posible encontrar en el contrato de prestación de servicios el cumplimiento de horarios de trabajo y el acatamiento de instrucciones, directrices, etc., por parte del contratista, sin que la relación jurídica allí presente se deslice hacia el terreno del contrato de trabajo, cuando dichas expresiones se perciban más cercanas a un referente de coordinación que de subordinación.

En efecto, en algunas ocasiones resulta forzoso para el contratista ejecutar su labor dentro de unos horarios preestablecidos por el contratante, pues así lo exigen las circunstancias, tal como ocurre con las personas que se encargan del aseo de oficinas o del suministro de café, gaseosas y demás elementos de cafetería, cuya presencia allí debe necesariamente darse en unos momentos determinados: el aseo antes de que ingresen los trabajadores de planta a sus puestos de trabajo, y los encargados de la cafetería durante las horas de oficina que es cuando normalmente se reparten dichas bebidas o alimentos.

Ahora bien, sobre la impartición de instrucciones y/o directrices por parte del contratante al contratista cabe anotar que las mismas no son expresiones exclusivas del contrato de trabajo, y más concretamente del elemento subordinación, pues dichos  componentes también pueden estar presentes en  una relación de coordinación.    Ni más faltaba que el contratante o el dueño de la obra no pudieran ejercer cierta vigilancia  o supervisión sobre el desarrollo de obra o labor  a efectos de asegurarse de que éstas se ejecuten con apego a lo convenido entre las partes, sin caer en las profundidades del contrato de trabajo.

De manera pues, que de llegar a presentarse un conflicto entre las partes sobre la naturaleza del contrato ejecutado, le corresponderá al funcionario judicial la delicada tarea de buscar, hallar e identificar el elemento determinante de esa relación: la subordinación o la Coordinación.

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Una opinión
  1. LEONARDO Dice:

    Por favor necesito urgentemente me colaboren con el radicado de la sentencia donde a la que se refiere este texto "la jurisprudencia de la Sala de Casación Laboral de la Corte Suprema de Justicia ha dicho de manera recurrente que no siempre que convergen en la prestación de un servicio el cumplimiento de horarios de trabajo y el acatamiento de ciertas órdenes por parte del contratista, se determina fatalmente la configuración de un contrato de trabajo, pues bien puede ocurrir que el cumplimiento de dichos horarios y órdenes correspondan a un contrato de obra o de prestación de servicios". graciassss

    Responder
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