En la revisoría fiscal desaparece el secreto profesional respecto a los actos de corrupción

El ejercicio de la revisoría fiscal debe ahora ejercerse con mayor responsabilidad por las implicaciones y consecuencias que se deben asumir por consentir, no advertir o no denunciar los actos de corrupción, y frente a estos desaparece el secreto profesional.

La ley 1474 de 2011 (estatuto anticorrupción) en su artículo 7 que adiciona el artículo 26 de la ley 43 de 1990, dice que “En relación con actos de corrupción no procederá el secreto profesional.”, por lo que el revisor fiscal ya no se podrá amparar en esta figura para evadir responsabilidades respecto al silencio que este guarde frente a los actos de corrupción que advierta en el ejercicio de sus funciones, o que por la naturaleza propia de sus funciones debió conocer.

El revisor fiscal claramente ha quedado obligado no sólo a denunciar los hechos de corrupción que conozca en el ejercicio de su cargo, sino a advertirlos,  y por supuesto a denunciarlos a la “autoridad disciplinaria o fiscal correspondiente”.

Si se es revisor fiscal, frente a los corruptos no se puede guardar silencio, ni se puede hacer el de la vista gorda, pues se sanciona por no denunciar lo visto y se sanciona por no ver lo que como revisor fiscal debía ver.

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