¿En qué consiste la psicología del trading?

Para tener éxito en los mercados financieros, un corredor de bolsa debe poseer una amplia serie de habilidades: La capacidad de comprender el funcionamiento interno de una compañía, sus fundamentos y la habilidad de determinar en qué dirección se mueven las tendencias son solo algunas de las claves necesarias, aunque ninguna es tan importante como la de saber mantener las emociones a raya y conservar la disciplina.

El aspecto psicológico del comercio bursátil es extremadamente importante por un motivo verdaderamente simple: Un corredor efectúa muchas operaciones diferentes en un breve espacio de tiempo y esto le obliga a tomar decisiones rápidas. Para ello, es prioritario tener cierta presencia de ánimo. Al mismo tiempo, por extensión, necesita disciplina para no desviarse de los planes establecidos previamente y saber cuándo contabilizar pérdidas y ganancias. De ningún modo puede permitir que las emociones se interpongan en su camino.

Cuando la pantalla de un corredor parpadea en rojo (señal de que los valores están bajos) y llegan malas noticias sobre algún tipo de mercado, no es poco común que surja el miedo. Cuando esto sucede, puede reaccionar exageradamente y sentirse impulsado a liquidar sus acciones y conseguir efectivo, o refrenarse de correr ningún riesgo en absoluto. Sin embargo, al hacer todo lo posible para evitar pérdidas, también puede perderse las ganancias.

Los corredores deben comprender que el miedo es sólo una reacción natural ante una amenaza (en este caso para sus beneficios o transacciones potenciales). Ponderar qué es lo que temen o por qué lo temen puede repercutir de forma positiva a la hora de reaccionar correctamente.

Al mismo tiempo, al analizar este tema de antemano y sabiendo cómo puede reaccionar por instinto ante según qué acontecimientos, un corredor puede aislar e identificar aquellas emociones que aparecen durante una sesión bursátil y así centrarse en superarlas. Por supuesto, es posible que no le resulte fácil y podría requerir práctica, pero es de vital importancia para el bien de su cartera de valores.

Por otro lado, la avaricia también es algo habitual en un inversor y no es fácil de superar, ya que la mayoría de nosotros poseemos el instinto de mejorar, de conseguir siempre un poco más. Un corredor debería reconocer este instinto si está presente y desarrollar planes bursátiles basados en decisiones racionales, no en cantidades o en impulsos emocionales potencialmente peligrosos, ya que el deseo de “ganar más” nos vuelve irracionales y puede tener resultados catastróficos en los beneficios.

Sería aconsejable establecer límites sobre la cantidad a ganar o perder en un día. Esta es una práctica muy útil para los inversores, ya que a veces es mejor “coger el dinero y correr”, aunque la tentación de seguir jugando sea muy grande.

El aprendizaje es vital. Los corredores deberían aprender todo lo posible acerca de su área de interés. Por ejemplo, si sus operaciones se centran en valores de telecomunicaciones, es lógico que se especialice en este tipo de negocios. Para ello, hay que empezar formulando un plan de auto-educación. Si es posible, acuda a seminarios bursátiles. Igualmente, es muy útil planear y dedicar tanto tiempo como pueda al proceso de investigación. Es decir: estudiar listados, hablar con gestores, leer periódicos de información bursátil, etc. Así, cuando las sesiones comiencen, podrá ahorrar mucho tiempo. Un conocimiento amplio puede ayudarle a superar el miedo, así que se trata de una herramienta muy útil.

Asimismo, es importante que considere experimentar nuevas formas de trabajar de tanto en tanto. Por ejemplo, utilice nuevas opciones para mitigar los riesgos o establezca diferentes puntos donde detener las pérdidas. Una de las mejores formas de aprender es experimentando, pero siempre dentro del sentido común. Esta experiencia puede también ayudarle a reducir las influencias emocionales.

Finalmente, un corredor debería examinar y valorar periódicamente su rendimiento, si se encuentra preparado para la sesión bursátil, hasta qué punto está al día de los mercados y cómo progresa en términos de aprendizaje continuo, entre otras cosas. Este examen periódico puede ayudarle a corregir errores, lo que podría repercutir positivamente en sus beneficios. También puede contribuir a conservar una actitud correcta y a estar psicológicamente preparado para los negocios.

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