Equivocación en el alcance de la impugnación impide que la sala laboral de la corte suprema de justicia case la sentencia

Nos hemos puesto en la tarea de resumir los errores técnicos y formales más comunes que impiden  que la sala laboral de la corte suprema de justicia case una sentencia, que en palabras comunes significa perder la apelación por plantear mal la demanda.

Cuando se recurre el recurso extraordinario de casación, en la demanda hay que dejar claro qué es lo que se persigue, que es lo que se pretende de la corte. Una ambigüedad,  una contradicción o una solicitud improcedente en lo que se pretende, hará que la corte ni siquiera estudie la demanda, teniéndose esta perdida desde su presentación.

A continuación transcribimos apartes de dos sentencias que evidencian claramente los errores de este tipo de que suelen cometer:

El alcance de la impugnación, que en casación es el petitum de la demanda, se formuló de manera inapropiada, por cuanto se está solicitando quebrar la sentencia del Tribunal y al mismo tiempo se busca su revocatoria, confundiendo la labor que le compete a esta Corporación, pues es sabido que infirmado el fallo del segundo grado no es posible revocarlo por haber desaparecido jurídicamente, determinación ésta que debe orientarse exclusivamente en relación a la decisión de primer grado. (Junio 8 de 2011, radicación 40367).

Aquí se evidencia que el demandante pretendió dos decisiones distintas de la corte respecto a la sentencia del tribunal: Declarar la nulidad de la sentencia y revocarla, y la corte ha aclarado que una vez conseguida la nulidad de la sentencia, mal puede pretenderse también su revocación, puesto que la revocación debe hacer es con respecto a la sentencia de primera instancia una vez anulada o casada  la de segunda instancia.

El alcance de la impugnación fijado por el recurrente no fue presentado de manera apropiada, pues no le indica a esta Sala, con la suficiente claridad,  qué pretende con el presente trámite.  Pide que se case la sentencia, lo que equivale a solicitar que se anule la sentencia; pero, seguidamente, solicita que, en sede de instancia, se revoque el ordinal primero del fallo del tribunal por el cual se condenó al pago de la reliquidación de cesantías, sanción por no consignación de cesantías a un fondo, y moratoria; y, en su lugar, absuelva a la demandada de todas y cada una de las pretensiones, condenando al demandante al pago de costas; y, en el evento de que se considere que no es procedente la absolución por la sanción dispuesta en el artículo 99 de la Ley 50 de 1990, se liquide su valor con el salario mínimo legal de cada anualidad que fue el que se determinó en el contrato laboral.

Nada más ilógico pedir que se case totalmente la sentencia de segunda instancia, y, consecuencialmente, pedir la revocatoria de su ordinal primero; y, para completar la cadena de absurdos, pedirla solo respecto de unas condenas, (deja a salvo las condenas por vacaciones y primas de servicios), con el fin de obtener absolución de todas y cada una de las pretensiones de la demanda. (Agosto 2 de 2011, radicación 35937).

En este caso sucede algo similar al primero. Se solicitan dos decisiones, una que se anule la sentencia y otra que se revoque parte de la sentencia, lo cual, como lo advierte la corte, supone una contradicción.

Estos detalles, bien pueden parecer sencillos, irrelevantes, llevan a que el recurso de casación sea infructuoso pues impiden que la corte se pronuncie a fondo sobre lo que se pretende.

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