¿Es el rico más indicado que el pobre para enseñar sobre el dinero?

Quizás una de las falencias de nuestra cultura que nos impide progresar económicamente, es la nula educación financiera que tenemos. La educación financiera no hace parte de la educación pública, es reservada para ciertos sectores y élites que impide a la mayor parte de la población acceder a ella, y las consecuencias son obvias; no sabemos cómo conseguir dinero y si por accidente lo conseguimos, no sabemos qué hacer con él, cómo conservarlo y mucho menos sabemos cómo hacerlo rendir, cómo multiplicarlo.

Suponiendo que la educación financiera fuera parte del sistema educativo, del pensum académico en nuestro país, surge la inquietud sobre quién sería el más indicado para educar sobre aspectos relacionados sobre el dinero. ¿Será más indicado el que siempre lo ha tenido o el que nunca lo ha tenido?

El rico conoce cómo conseguir el dinero y cómo administrarlo, y lo mejor de todo, conoce los beneficios de tenerlo; el pobre sólo conoce cómo no obtenerlo, cómo perderlo y por supuesto que conoce bien las consecuencias de no tenerlo.

A primera vista y en principio, parece evidente quién es el más indicado para enseñar sobre el dinero, pero la intención de esta inquietud, es que cada quien exponga su criterio personal sobre quien cree que sería la persona más indicada para que nos impartiera la educación financiera, o por lo menos la persona que se encargue de diseñar  el contenido programático y la estrategia en el supuesto de que algún día el estado reconociera en la educación financiera un pilar de progreso.

Es importante tener en cuenta que en esto existen matices, pues no todo es blanco y negro, y las cualidades de unos y otros pueden ser necesarias y complementarias…

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