Estructurados financieros

Los productos financieros estructurados son aquellos que ofrecen al inversor la opción de obtener importantes ganancias gracias a las tendencias alcistas (o bajistas, dependiendo de la estructura que el inversor elija) de los mercados de valores. Además, los productos financieros estructurados incorporan la garantía de reponer el 100% del capital de la inversión comprometida (aunque en ocasiones no puede recuperarse el 100% de la inversión, suele alcanzarse un 90% de media).

Los productos estructurados financieros funcionan de la siguiente manera. El inversor contrata un producto financiero en el que el emisor se compromete a garantizarle el valor a vencimiento de los títulos. Además de esto, el emisor del producto financiero estructurado le garantiza al cliente una rentabilidad especial que suele ir ligada al valor de determinadas acciones, a la inflación general o al Índice Bursátil en el que el inversor esté operando. Por tanto, a diferencia de otros productos financieros, el emisor no fija la rentabilidad en función de los tipos de interés.

Existen diferentes maneras de crear productos estructurados financieros, siendo la más usual y sencilla la que se explica a continuación. Si se pretende crear una estructura basada en 10.000€ a dos años y asociada al Nasdaq, lo primero que se hace es calcular la cantidad de dinero que el cliente debería invertir para asegurarse el principal (en este caso, 10.000€). Así, si los tipos de interés vigentes son del 2% a dos años, el inversión se vería obligado a colocar la cantidad resultante de dividir los 10.000€ entre 1 más el tipo de interés elevado al número de años (en este caso, 2 y 2, respectivamente). Después de utilizar la cantidad resultante del cociente anterior para comprar una opción sobre el Nasdaq con vencimiento de, por ejemplo, dos años, el inversor podrá disponer de un depósito de 10.000€ que le reportará una rentabilidad del 50% durante dos años.

Las ventajas de los productos estructurados financieros para los inversores son varias. En primer lugar, el porcentaje de rentabilidad será mayor si los tipos de interés son relativamente altos. En segundo lugar, estos productos permiten que el inversor diversifique activos y riesgos. Además, las inversiones son muy flexibles, el nivel de apalancamiento permitido es alto y, por último, el cliente puede acceder a mercados "Over The Counter" (OTC). En cuanto a los beneficios reportados a los emisores, estos tienen que ver sobre todo con los menores costes de financiación y con una serie de coberturas más idóneas.

Por último, en relación a los inconvenientes de los productos financieros estructurados, cabe mencionar la mayor estrechez de los mercados secundarios y un nivel de riesgo muy alto en determinados productos financieros.

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