Falta de liquidez del empleador no lo exime del pago de la indemnización moratoria

La falta de liquidez del empleador no le exime del pago de la indemnización moratoria por el no pago oportuno de salarios  prestaciones sociales a la terminación del contrato de trabajo según lo estipula el artículo 65 del código sustantivo del trabajo.

Esta indemnización, en vista que no opera de forma automática, el trabajador debe exigirla ante un juez, y tiene dicho la jurisprudencia de la corte suprema de justicia que para su procedencia debe probarse que el empleador actuó de mala fe al no pagar los valores a los que estaba obligado, de modo que el empleador puede alegar un sin número de circunstancias que a su juicio le eximirían del pago de le referida indemnización, pero entre dichas circunstancias, en principio no está la falta de liquidez de la empresa.

En reciente sentencia de la sala laboral de la corte suprema de justicia (34288 de enero 24 de 2012) esta recuerda que:

Conforme a lo explicado, en sentir de la Sala la iliquidez o crisis económica de la empresa no excluye en principio la indemnización moratoria.  En efecto no encuadra dentro del concepto esbozado de la buena fe porque no se trata de que el empleador estime que no debe los derechos que le son reclamados sino que alega no poder pagarlos por razones económicas; y es que por supuesto, la quiebra del empresario en modo alguno afecta la existencia de los derechos laborales de los trabajadores, pues éstos no asumen los riesgos o pérdidas del patrono conforme lo declara el artículo 28 del C. S. de T, fuera de que como lo señala el artículo 157 ibidem, subrogado por el artículo 36 de la Ley 50 de 1990, los créditos causados y exigibles de los operarios, por conceptos de salarios, prestaciones e indemnizaciones, son de primera clase y tienen privilegio excluyente sobre todos los demás.

De otra parte, si bien no se descarta que la insolvencia en un momento dado pueda obedecer a caso fortuito o de fuerza mayor, circunstancia que en cada caso deberá demostrarse considerando las exigencias propias de la prueba de una situación excepcional, ella por si misma debe descartarse como motivo eximente por fuerza mayor o caso fortuito, pues el fracaso es un riesgo propio y por ende previsible de la actividad productiva, máxime si se considera que frecuentemente acontece por comportamientos inadecuados, imprudentes, negligentes e incluso dolosos de los propietarios de las unidades de explotación, respecto de quienes en todo caso debe presumirse que cuentan con los medios de prevención o de remedio de la crisis.  Y no debe olvidarse que la empresa, como base del desarrollo, tiene una función social que implica obligaciones, entre las cuales ocupan lugar primordial las relativas al reconocimiento de los derechos mínimos a los empleados subordinados que le proporcionan la fuerza laboral (C.N art 333)”.

La corte deja en claro que sólo de forma muy excepcional puede alegarse la iliquidez como eximente del pago de la indemnización moratoria consagrada por la normatividad laboral colombiana.

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