Falta grave como causal de despido – Al juez le corresponde comprobar si existió la falta, pero la condición de grave la determina el empleador

Flor del Carmen le dedicó 32 años de su vida a la empresa Almacén Tía Ltda.,  y eso le había permitido ganarse la confianza de sus jefes y el afecto de sus subalternos. O por lo menos eso creía ella.

Su larga permanencia en la empresa y su ascenso al cargo de Jefe de  Ventas era el resultado de haber obrado siempre con lealtad, eficiencia y responsabilidad. Y eso le daba derecho a pensar que su destino ya estaba definido y que la puerta de salida de la empresa sería la misma que le abriría el paso a la pensión. Pero hubo algo que echó a perder su historia y sus sueños.

Un día Flor del Carmen se enteró de que una de las cajeras del área de ventas (de la cual ella era la jefe), presentaba un descuadre de $ 1.700.000, producto de haber efectuado un cambio de moneda a un particular, operación que estaba prohibida en la empresa.

Ese hecho  habría de cambiarle el rumbo a la vida de Flor del Carmen.

Para saber cómo fueron las cosas trascribimos lo dicho por Flor en la diligencia de descargos a la cual fue citada por la empresa:

“…me dirigí a la caja para hacer el arqueo y efectivamente faltaba la plata, le dije a la cajera que yo tenía que informar a las directivas de la empresa sobre esa novedad, y ella me dijo que por favor se la dejara cancelar para que no la fueran a despedir. En ese momento las demás personas me dijeron lo mismo. Pensé y acepté  al ver la angustia de ellas. Como yo tenía la plata de mis cesantías porque iba a comprar materiales, la presté  para cubrir el faltante (…). Esto lo hice pensando en la necesidad de Jaquelin (sic),  y para que la empresa no perdiera. Sé que fue un error no informar. Pero no tengo qué decir, la empresa decidirá…”.

Pues sí, la empresa decidió… pero no en la forma que esperaba Flor.

Flor fue despedida acusada de haber incurrido en las siguientes faltas que la empresa calificó como graves:

  • Haberse enterado de que la cajera presentaba un descuadre de $ 1.700.000, producto de haber efectuado un cambio irregular a un particular, y no haber informado de ello a las directivas de la empresa.
  • Haber decidido, sin autorización, encubrir dicha anomalía dándole a la cajera una solución no permitida por la empresa.
  • Haber hecho el arqueo diario y reportar la situación como si no se hubiese presentado descuadre alguno.
  • Haberse prestado para cubrir el faltante de la cajera utilizando para ello un dinero que recién había recibido por concepto de liquidación parcial de sus cesantías.
  • Haber utilizado para esos fines unos dineros que le habían sido entregados para realizar unas mejoras locativas a su vivienda.
  • Haber permitido que se organizara dentro de las instalaciones de la empresa una rifa destinada a recaudar la plata que ella había prestado para cubrir y encubrir el faltante.
  • Haber faltado a la obligación que le asistía de reportar cualquier descuadre que se presente en su área.
  • Obrar de manera negligente al permitir que los empleados bajo su mando incumplieran la prohibición expresa de la empresa, de cambiar moneda sin tener en cuenta las instrucciones impartidas sobre el particular.
  • Haber incurrido en falta grave al utilizar el dinero de sus cesantías para cubrir el faltante en la caja del almacén, sin tener en cuenta que las cesantías parciales tienen una destinación específica según la ley.
  • En vista del despido, Flor del Carmen demandó a la empresa con el fin de que ésta fuera condenada a reintegrarla al cargo que desempeñaba al momento del despido.

Al contestar la demanda la empresa se opuso a las pretensiones de la demandante; explicó que el cargo desempeñado por la actora era de dirección, confianza y manejo,  y alegó que el despido fue con justa causa.

El juez de primera instancia consideró que el despido había sido sin justa causa y en ese orden condenó a la demandada a reintegrar a la demandante.

La empresa apeló y el proceso subió al superior, quien al resolver el recurso revocó la decisión  del juzgado, para, en su lugar, absolver a la demandada de todas las pretensiones.

El tribunal, encontró debidamente acreditados en el expediente los hechos alegados por la empresa en la carta de despido y en la contestación de la demanda, vale decir:   el encubrimiento del faltante; la solución que se le dio a la situación; la utilización del producto de la liquidación de las cesantías para un fin no previsto por la ley; la realización de la rifa en las instalaciones del almacén a espaldas de la empresa;  la violación del artículo 2º del D.2076 de 1967, con el retiro de las cesantías parciales para un caso diferente al permitido; el incumplimiento de sus deberes al haber prohijado que la cajera transgrediera la prohibición establecida por la empresa  de hacer cambios a terceros. Advirtió que la empresa consideró que esas conductas de la demandante configuraban una clara violación a sus obligaciones como jefe de almacén, y constituían, a la vez,  faltas graves. Y que la empresa  había invocada las normas que le facultaban para terminar válidamente el contrato de trabajo.

Ahora bien, sobre la calificación de graves que le dio la empresa a las actuaciones de la demandante consideró el Tribunal que “se debe entender en aplicación de la jurisprudencia Laboral reiterada, que no es dable al Juez Laboral desconocer la calificación de falta grave que el patrono da a alguna conducta del trabajador, como suficiente para la terminación del contrato de trabajo.  (…) la obediencia del empleado a las órdenes del patrono constituye pues el deber cardinal suyo, que emana de la esencia misma del vínculo jurídico que los ata, y su inobservancia no puede ser calificada judicialmente como leve, así se trate de un servidor antiguo, ya que el mantenimiento de la disciplina interna de la empresa es tarea que le incumbe de modo privativo al patrono y que, por ende, no es dable compartir al juez’. 

“Así las cosas, lo que la entidad entendió como tipificativo de justa causa, no fue el descuadre en la caja, sino la omisión o negligencia de la demandante en sus diferentes  actuaciones dado el cargo de manejo y confianza que tenía como Jefe de Almacén. Y es que no es necesario que se produzca el daño o el perjuicio, sino que se haya puesto en riesgo a la empresa,  como en este caso ocurrió. Demostrado el incumplimiento  de la actora de sus obligaciones, conlleva a no poder predicar válidamente  que existan motivos para decretar un despido injusto como equivocadamente lo concluyó el a-quo”.

Como la trabajadora se sintió inconforme con la decisión del Tribunal, interpuso contra ésta el recurso de casación. Al resolver el recurso la   Sala laboral de la Corte Suprema de Justicia dejó en firme la sentencia del Tribunal.

Definitivamente, “El camino del infierno está empedrado de buenas intenciones”

En la próxima columna analizaremos los argumentos que exhibió  la Corte al avalar el despido de la trabajadora.

Conozca sus derechos laborales como trabajador o empleador: Guía Laboral 2017.

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Déjenos su opinión

6 Opiniones
  1. jose vicente caicedo ayarza dice:

    Cuando se cumple funcion de empleado de manejo y confianza que el empleador deposita en su empleado. lo minimo que se debe hacer es cuidar la confianza deposita al trabajador.le tendieron la trampa y cae en ella

  2. Yolanda Leguizamon dice:

    Muy triste esta situacion que horror! dan ganas de llorar….. falta comprension y ponerse en el lugar del otros que fue lo lo que la empresa no hizo se se fue lanza en ristre contra una buena empleada……

  3. Jose Villa dice:

    Si nos atenemos al contenido de noticias recientes, originadas en USA y que salpican a exmagistrados, exfiscales y otros, en medio de toda esta turbiedad uno no sabe qué pensar,

    Los razonamientos para despedir por justa causa a la jefe de ventas parecen LOGICOS, sinembargo cabe
    preguntarse, bueno y aquí en este litigio, quién es el fuerte, quién es el poderoso, quién es el del billete duro?

    Quién puede garantizar que el empleador no haya comprado el fallo de los magistrados?
    Quién puede garantizar que los magistrados no hayan flaqueado ante el billete secreto y libre de impuestos y de tener que ser declarados?

    Ahora en Colombia se DEPENDE es de USA para saber la verdad.

  4. JUAN RUA MARTINEZ dice:

    En muchas empresas de este país es costumbre designar a los trabajadores como empleado de dirección, manejo y confianza tan solo para burlarle el pago de ciertos derechos como lo son las horas extras, recargos nocturnos y hasta el trabajo en dominicales y festivos. De acuerdo con la más elemental interpretación, el trabajador de dirección, manejo y confianza es aquel que tiene la facultad (entre otras) de decidir y dar manejo a ciertas situaciones aún sin consultar con la alta gerencia. Debe tener la potestad de tomar decisiones y dar manejo de acuerdo con sus atribuciones, y según entiendo, eso fue precisamente lo que la funcionaria hizo con relación al caso en comento. Desafortunadamente para ella, la empresa vio la oportunidad de deshacerse de ella y no la desaprovechó. Esto es lo que se llama “ser víctima de su propio invento”.

  5. rfruto dice:

    Desde el punto de vista legal, la empresa tiene la razón. Desde el punto de vista humano, se debió ver la trayectoria de la empleada, sus cualidades y cumplimiento anterior. La trabajadora cometió un error y grave, porque no cumplió con los protocolos establecidos para el evento de faltante en caja. Sin embargo, debido al desempeño y antigüedad se debió sancionar de una manera mas benigna con una suspensión y traslado a otro cargo. Con esa decisión, no solo se penalizaba la falta, sino que se dejaba un precedente. De las infracciones mencionadas por la empresa la única grave es el encubrimiento del faltante en caja, porque lo que corresponde a la utilización de las cesantías en algo diferente al objetivo inicial de remodelación de vivienda es relativo. porque si posteriormente realiza dicha remodelación, queda sin efecto. Si un empleado tiene recursos que provienen de varias fuentes, como por ejemplo el salario, un préstamo y retiro parcial de cesantías, cualquiera que utilice de momento para realizar la remodelación es suficiente para cumplir con lo prometido al solicitar el retiro parcial. La señora fue demasiado honesta al decir que tomó el dinero de las cesantías para ayudar a la compañera de trabajo, cuando pudo decir que utilizó un dinero que era suyo, sin especificar su origen. Porque todo aquel que trabaja, puede ahorrar de su salario y nadie puede poner en duda lo que tenga ahorrado debajo del colchón.

  6. En justicia dice:

    En justicia, el procedimiento a seguir es convocar a la empleada a una acción disciplinaria y conforme a ésta, tomar la medida más adecuada. Presumo que si llevaba 32 años de servicio al empleador sin que en ciertos extremos laborales haya presentado mala conducta, es aplicar lo dispuesto en el Código del Trabajo, puesto que con la actitud del empleador se le está vulnerando el derecho al debido proceso al trabajador.

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