¿Han tenido los sindicatos la voluntad de negociar el incremento del salario mínimo?

Por   22/09/2017

Después del fracaso de la negociación por llegar a un acuerdo respecto al incremento del salario mínimo para el 2010, y el fracaso de casi todas las negociaciones de los años anteriores, cabe preguntar si en realidad ha existido voluntad de negociación por parte de los sindicatos.

Una negociación supone que cada una de las partes debe ceder para llegar a un acuerdo, eso es claro. Pero también debe ser claro que en una negociación hay partes débiles y otra fuertes, y que las débiles deben ceder más que las fuertes. Eso es cruel pero tristemente real y ante la realidad no se puede hacer más que ser pragmático.

Esta negociación ha fracasado cuando gobierno y gremios [la parte fuerte] ofrecían un 3% y los sindicatos [parte débil] exigían un 8%. Ninguno de los dos cedió y punto.

La historia nos ha dicho que gobierno y gremios jamás dan muchas concesiones, de suerte que los sindicatos deberían ser más realistas, más pragmáticos y exigir algo al menos posible, y a todas luces un 8% aunque puede considerarse justo, en Colombia sencillamente no es posible, y hay que aceptar la realidad; no hay otra alternativa. Frustrante pero cierto.

Si los sindicatos fueran conscientes de su débil posición, con seguridad asumirían una posición más flexible con el ánimo de ganar algo, por lo menos un poco de lo que nunca han ganado y nunca ganarán.

Desde el principio era sabido que gobierno y gremios no tenían intenciones de hacer un incremento superior al 3%, así que pedir un 8% es simplemente irracional dada las circunstancias. Pero en cambio, si los sindicatos dieran muestra de una gran voluntad de negociar y exigieran un 5% por ejemplo, por lo menos lograrían dejar al gobierno y a los gremios sin argumentos para romper las negociaciones.

Incluso, si los sindicatos hubieran bajado a un 4%, posiblemente gobierno y sindicatos hubieran sentido alguna vergüenza y no se hubieran atrevido a romper negociaciones ante tanta generosidad, y es muy posible que hubieran cedido a por lo menos un 0,5%, es decir que hubiera sido muy probable lograr un incremento del 3.5%. Quedarían muy mal ante la opinión pública si los sindicatos bajan de 8% a 4% y ellos no suben a 3.5%. [Esto es sólo un ejemplo ilustrativo]

Pero la negativa de los sindicatos de reconocer su desventaja, su debilidad, ha hecho que los trabajadores pierdan la posibilidad de conseguir un incremento algo superior.

Debemos tener claro que cuando tenemos las de perder, cualquier cosa que se gane es válida, pero los sindicatos han jugado a “todo o nada”, y claro, como siempre les ha tocado nada.

Se insiste, cuando somos débiles, cuando no somos importantes, debemos ser pragmáticos para conseguir algo, pues ante un rival superior,  es suicida, es poco inteligente jugar al todo o nada.

En estos casos, el orgullo no vale nada, con ello sólo se pierde una pequeña oportunidad, puesto que gobierno y gremios son despiadados, y de hecho, apuestan a que el orgullo o dignidad  de los sindicatos les permite dictar un decreto como siempre ha sucedido.

Aunque no nos guste, una cosa es lo que hay y otra es lo que quisiéramos que hubiera. Y por supuesto debemos actuar con base a lo que hay…

Los trabajadores nunca han conseguid nada con esa actitud digna y orgullosa de los sindicatos. Y ya decía Albert Einstein: “No pretendamos que las cosas cambien, si siempre hacemos lo mismo”.

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