Implicaciones de aportar a una sociedad un bien que hace parte de la sociedad conyugal

Cuando se crea una sociedad, suele rugir la inquietud sobre  las implicaciones para la sociedad el hecho de que un socio decida aportar un bien que hace parte o puede hacer parte de una sociedad conyugal.

Supongamos una que persona aporta a la nueva sociedad un bien raíz que aunque la escritura pública figure a su nombre, pueda pertenecer a la sociedad conyugal por haber sido adquirido después de la conformación de dicha sociedad conyugal.

Al momento del aporte, el bien raíz figura a nombre de un solo cónyuge, y es únicamente ese cónyuge quien entra a participar en la sociedad, y es allí la preocupación que puede surgir entre los socios, puesto que temen que ese bien sea reclamado luego por el otro cónyuge al liquidarse la sociedad conyugal, y ello pueda afectar la operatividad de la sociedad.

Algún socio seguramente se preguntará si es posible que en el futuro, como resultado de un problema conyugal del socio que aportó ese inmueble, la sociedad deba entregar ese bien el cual se ha vuelto imprescindible para su funcionamiento, que en caso de ocurrir, sin duda podría tener un importante efecto negativo en la  empresa.

Bien. Esta preocupación no tiene fundamento por las razones que se exponen a continuación.

Cuando se aporte un bien raíz o inmueble, el dominio es transferido legalmente a la sociedad, y el socio que lo aportó, recibe a cambio una participación porcentual de la sociedad.

Aquí han sucedido dos cosas de suma importancia: 1. El bien inmueble ya no pertenece al socio y por supuesto que no pertenecerá a la sociedad conyugal. Pertenece a la empresa. 2. El socio ahora tiene una participación accionaria en lugar del bien inmueble.

De lo anterior se deduce que si en un futuro el socio que aportó ese bien tiene problemas conyugales que deriven en una liquidación de la sociedad conyugal, lo que entrará a partición de bienes no es el inmueble puesto que este pertenece a la empresa. Lo que entrará a partición de bienes es la participación accionaria del socio, y a lo sumo, el cónyuge del socio eventualmente sólo podrá acceder a una parte de las acciones de la sociedad, pero nunca podrá exigir nada respecto al binen inmueble aportado, que es la preocupación inicial de los socios conyugal [Una  ilustración aproximada de la liquidación de la sociedad conyugal].

Queda claro entonces que mientras el bien inmueble que se aporte se traspase legalmente a la sociedad al momento de sus constitución, la sociedad no tendrá ningún problema futuro, ya que en caso que el socio decida liquidar su sociedad conyugal, en el proceso se considerará únicamente la participación accionaria que dicho socio tienen en la sociedad, más no el bien inmueble que ya es de propiedad de la empresa.

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