Justo título – Su importancia en la posesión

El justo título hace referencia al título, documento o contrato que es constitutivo o traslaticio del dominio, que es requisito necesario para configurar la posesión regular.

Concepto de justo título.

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El justo título está contenido en el artículo 765 del código civil, pero dicha norma no define el concepto, por lo que recurrimos a la definición que de él hizo la sala civil de la Cortes suprema de justicia en sentencia 41001 del 19 de diciembre de 2011 con ponencia del magistrado Pero Octavio Munar Cadena:

«La jurisprudencia ha entendido por justo título “todo hecho o acto jurídico que, por su naturaleza y por su carácter de verdadero y válido, sería apto para atribuir en abstracto el dominio.  Esto último, porque se toma en cuenta el título en sí, con prescindencia de circunstancias ajenas al mismo, que, en concreto, podrían determinar que, a pesar de su calidad de justo, no obráse la adquisición del dominio” (G.J.t. CVII, pág.365; en similar sentido, G.J.t.CXLII, pág.68 y CLIX, pág.347, sentencia de 23 de septiembre de 2004, entre otras).  En otras palabras, será justo título aquel que daría lugar a la adquisición del dominio de no mediar el vicio o el defecto que la prescripción está llamada a subsanar.»

Cuando se habla todo hecho o acto jurídico, en esencia es un contrato no negocio entre la partes que buscan trasladar el dominio, o un acto judicial que lo constituye, pero que por alguna deficiencia no alcanza a transferir o constituir el dominio como debe ser y se queda en un justo título.

Un ejemplo de justo título puede ser un contrato de compraventa de bien inmueble, donde la intención del vendedor fue vender y la del comprador fue comprar, pero que por una falencia del contrato no se materializó en la transferencia efectiva del dominio, siguiendo en poder de quien pretendió transferirlo.

Clases y tipos de justo título.

Las clases de justo títulos y sus tipos están señalados en el artículo 765 del código civil, que podemos resumiera si:

  • Constitutivos de dominio.
    • Ocupación.
    • Accesión.
    • Prescripción.
  • Traslaticios de dominio.
    • Compraventa.
    • Permuta.
    • Donación.

La sala civil de la Corte suprema de justicia en la sentencia ya referida, señala que el justo titulo supone la existencia de tres requisitos, y enumera algunos ejemplos:

  1. Existencia real y jurídica del título o disposición voluntaria pertinente, pues de lo contrario mal puede hablarse de justeza de un título que no existe. Luego, no habrá justo título cuando no ha habido acto alguno o éste se estima jurídicamente inexistente.
  2. Naturaleza traslativa (vgr. venta, permuta, donación, remate, etc.) o declarativa (vgr. sentencia aprobatoria de partición o división, actos divisorios, etc.)  de dominio, porque solo en virtud de estos actos o negocios aparece de manera inequívoca la voluntad de transferir o declarar el derecho en cuya virtud el adquirente adquiere la posesión, aun cuando no adquiera el derecho de propiedad (art.753 C.C.).
  3. Justeza del título, esto es, legitimidad, la que presupone, salvo que se trate de título injusto conforme al artículo 766 C.C.

Cuando el título que se pretende justo sufre de alguna nulidad, pierde su naturaleza de justo según lo señala la sentencia ya citada:

«Un título deja de ser justo cuando adolece de algún vicio o defecto o no tiene valor respecto de la persona a quien se confiere, conforme puede inferirse del artículo 766 del Código Civil que descalifica como tal los títulos que allí relaciona en forma taxativa, entre ellos, “el que adolece de un vicio de nulidad”  (num.3º), respecto del cual dicha norma cita por vía de ejemplo  “la enajenación que debiendo ser autorizada como un representante legal o por decreto judicial, no lo ha sido”.  Esa nulidad puede ser absoluta o relativa, pues la ley no distingue, ni hay razones que justifiquen una diferenciación al respecto.»

Un acto jurídico o contrato que nulo es por naturaleza inexistente, así que no puede constituir justo título en modo alguno.

Títulos no justos.

El artículo 766 del código civil señala que los siguientes actos, contratos o negocios jurídicos se constituyen en títulos no justos.

  • El falsificado, esto es, no otorgado realmente por la persona que se pretende.
  • El conferido por una persona en calidad de mandatario o representante legal de otra, sin serlo.
  • El que adolece de un vicio de nulidad, como la enajenación, que debiendo ser autorizada por un representante legal o por decreto judicial, no lo ha sido.
  • El meramente putativo, como el del heredero aparente que no es en realidad heredero; el del legatario, cuyo legado ha sido revocado por un acto testamentario posterior, etc.

Significa que cualquiera de estos actos por definición legal nunca se pueden considerar como un justo título.

Posesión en el derecho civil – Sus clases e importancia

Justo título y la posesión.

El justo título es necesario para que se configure la posesión regular, según lo señala expresamente el segundo inciso del artículo 764 del código civil colombiano:

«Se llama posesión regular la que procede de justo título y ha sido adquirida de buena fe, aunque la buena fe no subsista después de adquirida la posesión.»

Como se observa, la posesión regular exige el cumplimiento de dos requisitos:

  1. La existencia de un justo título.
  2. La existencia de buena fe anterior a la posesión.

¿Y por qué es importante la posesión regular?

Justo título, posesión regular y prescripción adquisitiva.

Señalábamos que el justo título es requisito para que existe posesión regular, y la posesión regular es requisito para que se de la prescripción adquisitiva ordinaria del dominio, y por ello lo importante de estas figuras.

Prescripción adquisitiva como modo de adquirir el dominio

El artículo 2528 del código civil señala que la prescripción adquisitiva ordinaria necesita posesión regular, y si esa posesión se mantiene por un término de 5 años se da la prescripción adquisitiva ordinaria del dominio en el caso de los inmuebles o bienes raíces. Para el caso de los muebles la posesión regular se ha de ejercer por 3 años.

En consecuencia, una persona que posee un inmueble amparado en un justo título sólo requiere poseer ese bien 5 años para reclamar judicialmente la pertenencia del mismo por medio.

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3 Opiniones
  1. Argemiro Dice:

    Muy buen aporte jurídico

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  2. Jacob Dice:

    excelente redacción, me parece perfecto que citen la sentencia por que da mayor claridad del tema.

    Responder
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