La incertidumbre en la valoración financiera

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La valoración financiera es un proceso de reflexión para llegar a una cifra que representa la actividad futura de una empresa.

A continuación vamos a ver por qué la incertidumbre es tan importante a la hora de valorar y cómo podemos incluirla en nuestro cálculo.

El problema de la incertidumbre

Es común considerar la valoración financiera como una actividad subjetiva.

Esta es una definición bastante confusa. Sí dos personas están de acuerdo en qué modelo usar e introducen los mismos parámetros en una valoración, el resultado será el mismo.

Pero, en realidad, es muy difícil que dos personas se pongan de acuerdo sobre los parámetros que determinarán la actividad futura de una empresa.

El problema no es de subjetividad, sino de incertidumbre.

Por mucho que una persona intente entender qué variables son importantes para predecir el futuro, siempre habrá elementos que se escaparan a su modelo.

No es que la valoración financiera sea imperfecta, sino que trata del futuro y el futuro, por definición, no puede ser predicho con exactitud.

Por todo ello, es imprescindible que introduzcas en tu modelo el concepto de incertidumbre.

Hay dos tipos de incertidumbre que debes considerar. En primer lugar, está la incertidumbre relativa a los inversores y acreedores que proporcionarán la financiación para el negocio.

El segundo tipo de incertidumbre es la ligada a tu propio desconocimiento del futuro. Existen multitud de elementos que tú no puedes llegar a conocer, y que influirán en los flujos de caja futuros de la empresa. Piensa, por ejemplo, en una catástrofe natural en el país donde la empresa tiene la mayor parte de sus actividades.

Vamos a entender cada uno de estos dos tipos de incertidumbre por separado.

La incertidumbre de los inversores

Aunque pudieras disponer de toda la información necesaria para predecir el futuro con exactitud, eso no quiere decir que los inversores y el mercado estén en la misma situación. Puede ser que ellos no dispongan de información o que conseguirla les suponga un coste.

Los inversores, ya sea en deuda o en capital, están corriendo un riesgo. Para resarcirse de ese riesgo cobrarán un interés (si son acreedores) o exigirán un dividendo de la inversión (si son inversores en fondos propios).

Si el inversor no corriera ningún riesgo, no cobraría ningún interés.

Esto se refleja en el modelo a través del descuento de flujos de caja utilizando el coste de capital. Cuanto más alejados en el tiempo los flujos de caja menos valen al actualizarlos. Igualmente, cuanto más alto el riesgo, más alto será el tipo usado para actualizar los flujos y menor será la valoración.

La incertidumbre de tu evaluación

Como responsable de la valoración financiera de una empresa, tienes que acceder a todas las fuentes de información que te permitan estimar cuál será el flujo de caja futuro.

Cómo es natural, la estimación está sometida a un cálculo de probabilidades. Debido a esto, por ejemplo, no tiene sentido la expresión "el valor de esta empresa es de 5M de dólares". Estamos afirmando algo incorrecto, ya que el valor no tiene existencia real, es sólo una estimación.

En cambio, deberíamos decir: "la estimación de valor de esta empresa es X" o bien "el valor más probable de esta empresa es X". Esta forma de comunicar es la que da expresa mejor utilidad de la actividad de valoración.

Introduce probabilidades en tu modelo

Puedes introducir el cálculo de probabilidades en tu modelo de descuentos de flujo de caja a través de la técnica de simulaciones.

Para empezar, tomaremos los flujos de caja que creamos que son más probables y les asignaremos un valor de probabilidad, por ejemplo, un 40%.

A continuación, tomaremos un flujo de caja inferior y le asignaremos una probabilidad que será inferior que la del valor inicial. Aplicamos el modelo de descuento y obtenemos un valor actual.

El siguiente paso consiste en repetir el descuento utilizando unos flujos de caja superiores a los flujos iniciales.  Le asignaremos una probabilidad menor y calculamos el valor actual.

Este proceso lo podemos repetir cuantas veces queramos para obtener un cálculo de probabilidades más preciso. Si repetimos este proceso suficientes veces, obtendremos una distribución normal de probabilidades cuyo valor central será el valor más probable. De esta forma podremos presentar la valoración de una manera más realista, ya que en vez de dar un solo valor podremos comunicar el rango de valores y su probabilidad respectiva.

Mientras que el precio es una magnitud escalar y precisa, el valor financiero de un negocio es algo dinámico y en cierta forma difuso. Para conseguir que sea útil, deberemos conseguir trasladar está incertidumbre a un modelo matemático que muestre la distribución de probabilidades y que sea útil para la toma de decisiones.

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