Introducción a Bitcoin

La irrupción de Bitcoin y de la tecnología de cadena de bloques (blockchain) es, sin lugar a dudas, uno de los acontecimientos más importantes en el ámbito de las finanzas en las últimas décadas. En el presente artículo vamos a comentar los aspectos más importantes de esta moneda digital que ha revolucionado la manera en la cual se ejecutan los procesos de pago.

¿Por qué Bitcoin?

El problema que trata de resolver Bitcoin es muy antiguo. Se trata de la distribución de valor entre agentes económicos.

Las monedas, los billetes y el dinero bancario son algunas de las soluciones que se han encontrado a este problema a lo largo de la Historia. En todas ellas hay un elemento clave: la necesidad de evitar el fraude. Si pudiéramos duplicar una moneda e incrementar artificialmente la oferta de la misma, el resultado sería un deterioro del valor de dicha moneda. Por lo tanto, a lo largo de las generaciones se han creado sistemas monetarios en los que no se pudiera corromper la confianza por medio de falsificaciones.

Bitcoin fue creada en 2008 para resolver este problema de la confianza de una manera muy novedosa. Utiliza un procedimiento criptográfico y un sistema de consenso entre los participantes de la red.

Bitcoin es una moneda digital que tiene los tres usos tradicionales de las monedas:

  • Unidad de cuenta: sirve para valorar otros bienes.
  • Depósito de valor: sirve para almacenar valor. Poseer bitcoins puede ser una forma de inversión.
  • Medio de pago: se pueden comprar y vender mercancías intercambiándolas por bitcoins.

Además de cumplir con las características de las monedas tradicionales (también denominadas “fiat”), Bitcoin tiene una serie de características novedosas desde el punto de vista económico. Algunas favorecen su introducción y otras la perjudican:

  • Es una moneda global
  • No está controlada por ninguna entidad central
  • Aún no está regulada por los distintos países

¿Cómo funciona Bitcoin?

Bitcoin se basa en la tecnología de cadena de bloques (blockchain). Esta tecnología funciona así:

  • Una serie de participantes o nodos se asocian para crear una red en la cual se pueden enviar transacciones.
  • Todos los nodos de la red guardan un registro (llamado “ledger” en inglés) que contiene todas las transacciones.
  • Algunos nodos (llamados mineros) ejecutan operaciones especiales de validación para garantizar que el registro no sea falsificado.

Ese registro de todas las transacciones realizadas implica que cualquiera pueda saber el saldo de los demás participantes. Esto, que inicialmente podría suponer un problema de privacidad, es paliado por la anonimidad de las cuentas. Los participantes no tienen un nombre asignado, sino un par de claves criptográficas que aseguran la identidad del emisor al resto de miembros de la red, pero que no identifican los datos personales del individuo.

El dinero que tienes en el banco es el que el banco te dice que tienes. Si el banco comete un error en sus registros, será difícil probarlo. En Bitcoin, el dinero que tienes es el que todos los participantes de la red dicen que tienes y mediante los procedimientos criptográficos que se aplican, puedes estar muy seguro de que nadie lo ha falsificado.

Bitcoin en la práctica

Un concepto básico es el de dirección, que hace las veces de número de cuenta bancaria. Esta dirección es una secuencia alfanumérica que a la vez es una clave pública criptográfica. Es algo parecido a esto:

02a1633cafcc01ebfb6d78e39f687a1f0995c62fc95f51ead10a02ee0be551b5dc

Aparte de la clave pública, tienes una clave privada, de aspecto similar.

No es necesario tener conocimientos criptográficos para operar con Bitcoin, pero sí es imprescindible entender un concepto: si pierdes tu clave privada, pierdes el dinero. Por lo tanto, tu clave privada debe estar en un lugar seguro, a salvo de cualquier riesgo de robo o pérdida.

Por el contrario, la clave pública es la dirección que figurará en todas tus operaciones. Todo el mundo la verá y es la dirección que proporcionarás cuando quieras que alguien te envíe una transferencia.

Hay dos formas de adquirir bitcoins:

  • Registrarte en una web de cambio (exchange). Estas webs proporcionan una dirección que es la que almacenará los bitcoins que comprarás a cargo de la moneda fiat (USD o EUR, normalmente).
  • Instalar una aplicación llamada cartera (wallet en inglés). Una cartera de bitcoins es un nodo de la red Bitcoin que tiene su copia del registro de transacciones desde el principio. Además, te permite crear claves privadas y públicas. A través de esas aplicaciones puedes crear tantas direcciones como quieras. A continuación, deberás usar la dirección creada para que alguien te envíe dinero. Puedes hacerlo tú mismo desde tu cuenta en la web de cambio o recibir el pago de un bien o servicio desde otra cuenta.

Las transferencias de dinero en la red Bitcoin son realmente rápidas, en pocos minutos puedes ver cómo el dinero ha sido transferido.

El hecho de gestionar un “wallet” o monedero, implica cierta responsabilidad. Como decíamos antes, si perdieras la clave privada, despídete de tus bitcoins. Nadie podrá recuperarlos. Tampoco puedes reclamar a ninguna autoridad, ya que la red no dispone de una instancia que gobierne la moneda.

El destino final de los bitcoins puede ser el pagar un bien o servicio o ser usado como depósito de valor para especular. Es importante entender que la volatilidad de la cotización de Bitcoin es altísima. Se pueden sufrir grandes pérdidas. Cuando el usuario decide liquidar su posición, basta con enviar de nuevo el dinero a la cuenta gestionada por la web de cambio y ésta nos enviará la moneda fiat correspondiente usando el cambio de mercado.

Bitcoin plantea retos tecnológicos y sobre todo regulatorios que deberán ser solucionados pronto. Esta moneda digital abre un abanico infinito de posibilidades, pero también requiere un nivel de formación y responsabilidad que probablemente retrase su introducción para el gran público. Bitcoin ha inspirado a cientos de start-ups que empiezan a crear aplicaciones de la cadena de bloques (blockchain). Los grandes cambios en el sector financiero no han hecho más que empezar.

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